La vida eterna… o no

Who wants to live forever - Queen / Highlander

Con el crecimiento exponencial de la capacidad de cómputo de los dispositivos que nos rodean, los retos que antes presentaban problemas de factibilidad ahora se volvieron más bien de tipo ético. Por ejemplo, y con las debidas salvaguardas, podemos pensar en que ya no hay mayor problema en que un coche autónomo te pueda llevar de un punto A a un punto B (factibilidad), pero que sigue sin resolverse el tema de cuál es el menor de los males en caso de un accidente que no se pueda evitar (el famoso “trolley problem”).

Así que, siguiendo por esa senda, uno pudiera pensar que otras muchas cuestiones que ahora ni siquiera somos capaces de concebir pudieran pasar a un plano ético en los años venideros, como por ejemplo ¿te gustaría vivir para siempre?

Hoy es una pregunta referida a la factibilidad (“¿crees que algún día podremos vivir para siempre?”), pero que, al igual que con los coches, dentro de unos años quizá pudiera ser de tipo ético (“¿te gustaría vivir para siempre?”).

Es una cuestión que muchas veces hago a mis alumnos, con respuestas variadas y de todo tipo, porque las distintas capas culturales que cada uno lleva consigo pesan (y mucho) a la hora de responder. Porque si podemos vivir para siempre, ¿qué será de nosotros si nuestros seres amados no quieren hacerlo? ¿o en dónde entran las religiones cuando desaparece la promesa de la “reencarnación” o la “vida eterna” más allá de aquí donde vivimos? También podríamos, si quieren, entrar en otras muchas disquisiciones de tipo legal o filosófico, por ejemplo: ¿Podrá hacerlo cualquiera? ¿Sólo los ricos? ¿Cómo se redefiniría el concepto de sobrepoblación? ¿Y el de uso de los recursos? ¿Seguirían naciendo niños? ¿Necesitamos colonias en otros planetas porque aquí ya no cabríamos?

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La papelería que no conseguía vender sus USBs

Cada día, camino del trabajo, me topo con esta valla de una papelería, con los precios a los que venden sus memorias USB:

Precios de memorias USB 1

Durante mucho tiempo anduve tomando fotos a dicha valla, esperando que, en algún punto, comprendieran que, en vista de que cada año la tecnología dobla su poder de cómputo y reduce a la mitad su precio (por aquello de la Ley de Moore), quizá deberían ir bajando sus precios para poder venderlas, porque la verdad es que por esos precios ya puedes encontrar memorias con mucha más capacidad en otros lugares.

Hasta que hoy me topé con la versión renovada de la valla. Con los mismos precios que tienen para sus memorias USB desde hace más de dos años:

Precios de memorias USB 2

Así que todo parece indicar que se van a comer con patatas sus memorias USB.

Y como nota anecdótica, el propio Moore ya predijo que su ley iba a quedar obsoleta en breve, y Ray Kurzweil enunció la (aún) no tan famosa Ley de Rendimientos Acelerados.