Futuros de la memoria

Borrado binario

Tool es una de mis bandas favoritas. Y el disco duro donde tengo todos sus discos, junto con otros 250 GB de música, ya no funciona. Una tragedia personal.

Pero nada comparado con la noticia hace un mes de que Soundcloud podría cerrar en los próximos 80 días. ¿Dónde iría a parar toda la música y material sonoro que artistas de todo el planeta decidieron compartir directamente con los usuarios sin pasar por una discográfica? (haz click para leer un par de buenos enlaces al respecto)

Al borde del desastre, de similar calado al de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, una milagrosa intervención en forma de ronda de inversión salvó el futuro de Soundcloud, al menos por unos años más.

Pero el olor a pólvora y la certeza de que ni siquiera los bits son para siempre (porque dependen del hardware que los almacena) trae buenas preguntas. Por ejemplo, ¿cuántas veces guardan nuestros datos aquellos que guardan nuestros datos? ¿Qué pasará cuando lo que se guarden sean recuerdos en vez de canciones y podcasts? ¿Existirá el Alzheimer de datos en 2045?

La papelería que no conseguía vender sus USBs

Cada día, camino del trabajo, me topo con esta valla de una papelería, con los precios a los que venden sus memorias USB:

Precios de memorias USB 1

Durante mucho tiempo anduve tomando fotos a dicha valla, esperando que, en algún punto, comprendieran que, en vista de que cada año la tecnología dobla su poder de cómputo y reduce a la mitad su precio (por aquello de la Ley de Moore), quizá deberían ir bajando sus precios para poder venderlas, porque la verdad es que por esos precios ya puedes encontrar memorias con mucha más capacidad en otros lugares.

Hasta que hoy me topé con la versión renovada de la valla. Con los mismos precios que tienen para sus memorias USB desde hace más de dos años:

Precios de memorias USB 2

Así que todo parece indicar que se van a comer con patatas sus memorias USB.

Y como nota anecdótica, el propio Moore ya predijo que su ley iba a quedar obsoleta en breve, y Ray Kurzweil enunció la (aún) no tan famosa Ley de Rendimientos Acelerados.

La memoria de tu teléfono

Batería-Memoria externa para teléfono móvil

Decíamos hace unos meses…
http://www.gorditosybonitos.com/los-telefonos-y-su-capacidad/

Y hace un par de días…

Más información haciendo click aquí.

La capacidad de almacenar de los teléfonos

Hace unos días pensé que era un problema exclusivamente mío el que, por primera vez desde que tengo iPhone (casi cinco años), me apareciera un mensaje al abrir la cámara que decía que no había espacio para almacenar ninguna fotografía más en mi teléfono. Y digo mío porque, de un tiempo a esta parte, la cantidad de fotos que he subido a Instagram o fragmentos de vídeo que he capturado de algunos trabajos han hecho que utilizara la cámara como nunca antes. Pero aún así… ¿32GB ocupados por fotos y nueve o diez vídeos?

Pero bueno, descargué las fotos y vídeos, borré algunas aplicaciones que ya no utilizaba y todo listo para volver a empezar, así que no le di mayor importancia al tema. Hasta que el pasado viernes tres personas distintas exclamaron en algún momento: “¿Cómo que no tengo espacio en el teléfono para tomar esta foto?”
Fue ahí donde me dio por pensar que la capacidad de tomar fotografías de calidad de los teléfonos también crece exponencialmente, lo cual afecta directamente a la resolución y peso de las imágenes tomadas… con el consiguiente perjuicio para el espacio para almacenar todas ellas. Así que, por curiosidad, hice una rápida visita al sitio de Apple para ver las capacidades de los modelos de iPhone actualmente a la venta, que siguen siendo de 16, 32 y 64GB:

Capacidad de almacenamiento del iPhone 5

Y como parece más que obvio que la capacidad de almacenar información en los teléfonos es insuficiente con respecto a la cantidad de cosas que puedes hacer con ellos, uno termina con dos rápidos pensamientos en la cabeza:
1.- Los teléfonos (al menos los iPhone) tienen tan poca capacidad para provocar que, con carácter de urgencia, vayas volcando todo el material que tomas con la cámara en iCloud.
2.- En cualquier momento, alguien pone a la venta unas memorias para almacenar urgentemente las fotografías que ya no quepan en tu teléfono. Que sería incómodo, pero tanto como esos cargadores portátiles que convierten tu teléfono en una camioneta Hummer. Casualmente, esas memorias también se venderían por separado, ehm…

Igual no, pero piensen que, ahora que puedes tomar vídeos de hasta quince segundos con Instagram, la gente ya tiene una buena excusa para grabar vídeos donde antes sólo tomaba fotografías. Y en ese contexto 64GB ya no parecen suficientes para lo que se avecina.
Ouch.

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 30

Otro par de imágenes hermosas sin motivo aparente para cerrar esta semana previa al fin del mundo (según el Calendario Maya). La primera de ellas la encontré en la cuenta de Instagram de Stuart, una foto en la playa a un televisor con el “Canal Ocaso” emitiendo 24/7:

La segunda la encontré en la cuenta de Facebook de Vic Fabrice, un bonito mensaje de recuerdo de un transeúnte a la memoria del árbol que una vez estuvo en ese lugar:

Google Images: resultados y recuerdos

Google Images

No sé si lo habrán notado, pero el buscador de imágenes de Google cambió ligeramente la forma en que muestra los resultados cada vez que alguien hace una búsqueda. Lo que antes eran elementos separados unos de otros, con su información respectiva, y además expuestos en diferentes páginas, es ahora una dinámica colección de imágenes sin texto, que sólo muestran su información cuando uno hace roll-over sobre ellas. Y me gusta.

Me gusta porque sin la información adjunta de cada imagen y su separación en páginas, las imágenes se adhieren entre ellas con una especie de pegamento invisible, formando conjuntamente memorias y contexto de aquel término cuyas imágenes buscamos.

Por ejemplo, esto es lo que pasa cuando buscas “Grupo W”:

Ese scroll es un recorrido por la historia de la agencia, por su gente, por sus viajes y trabajos y otros momentos (como la apertura de nuestra escuela), y además, por mostrar a algunos amigos y otros proyectos (de otras agencias) premiados en festivales a la par que los nuestros, uno adquiere también contexto y memoria de en qué época transcurren nuestras peripecias. Parece el “pool” de imágenes que uno extraería de su cabeza si tuviera que hacer memoria sobre cómo y qué contar acerca de todo lo que ha pasado en estos once años de Grupo W.

Y es que si un todo es la suma de todas las partes que lo componen, esta forma de mostrar los resultados está mucho más cerca de mostrar ese “todo” en vez de “las partes” (lo que ocurría antes). Y pienso que es hermoso, que un resultado arrojado por una máquina se asemeje tanto a como probablemente mi cerebro almacene sus recuerdos.