El nuevo

Cursor de mano

No sólo se me juntó ser “el tipo nuevo” en el trabajo y en el edificio donde vivo, sino que también dejé atrás diez años en México, así que ha de ser por eso por lo que no tengo demasiado sobre lo que escribir estos días. Alforjas vacías, esperando a ser llenadas de nuevo por lo que tengo aún por aprender.

Pero algo divertido que me está pasando es darme cuenta de lo que realmente significa “one-click-away”, eso de poder conseguir en el mismo día lo que antes requería dos o tres días de transporte marítimo o aéreo cada vez que lo pides por Amazon. Eso, y que nadie usa dinero en efectivo en Miami. Aquí usas tu tarjeta de crédito o el teléfono.

Igual les escribo sobre eso, sobre la (in)adaptación cultural de un tipo de Cáceres en la península de la Florida :)

Limpia

Mr. Wolf

Como con cada inicio de año, Efraín volvió a escribir un post con sus propósitos para el nuevo año, conminándonos a varios amigos a hacer lo mismo. Hace mucho que no escribo nada semejante, pero me pareció interesante compartir algo que llevo haciendo durante el último par de meses para intentar mejorar lo que encuentro en mis feeds de redes sociales.

Alguna vez publiqué un texto acerca de cómo usaba (y uso) Twitter, que básicamente tiene que ver con seguir a un montón de gente, en mi teoría de que cuanta más gente sigo, más probabilidades tengo de encontrarme con algo interesante, divertido, peculiar, etc.

Pero de un tiempo a esta parte, hay demasiado ruido. Demasiados contactos publicando contenidos falsos tomados por verdaderos, vídeos que realmente no me interesan o que, directamente, me resultan estúpidos u ofensivos. Así que tomé una determinación, un tanto radical tal vez, pero necesaria para mí:

– Si alguien publica algo que me resulta ofensivo o estúpido, lo elimino de mi timeline sin ningún tipo de remordimiento. Para no leerlo ni que me lean, bloqueado, fin, bye. No es nada personal, la verdad, pero no tengo tiempo para lidiar con ese tipo de contenidos.
– Si la persona que publica ese contenido es alguien que me interesa que me lea, simplemente dejo de seguirla, pero permito que me siga leyendo a mí.
– Toda noticia de páginas que me provoquen el mismo sentimiento las reporto como spam o faltas de interés.

Y así, poco a poco, mis feeds están volviendo a serme útiles como lo eran hace unos años, antes de esta semejante cantidad de ruido.

Prueben. Limpien. Todo se ve mejor :)

El 2014

Dancing man
2014.
Bailemos.
Bailemos hasta que llueva.

El 2013

El 2013 ya está aquí. No os vamos a desear ni buena suerte ni amor ni salud ni ninguno de esos propósitos que, seguramente, vosotros ya os habéis planteado por vuestra cuenta sin necesidad de que alguien más os los repita.

Lo único que os deseamos desde aquí para este año es que inspiréis a quien tengáis a vuestro alrededor. En lo que sea, por el motivo que sea. Que alguien te diga que le inspiraste es de la mejores recompensas que uno puede recibir. Y si conseguís eso, a final de año os dareis cuenta de que habrá sido un buen año.

Suerte.

The best thing you can think about a new job…

No taguear sin avisar

Con esa manía que le entra a los amigos en Navidad de taguearte en imágenes felicitando las fiestas o el Año Nuevo, y con lo “molesto” que puede resultar que dispongan del nombre de uno en imágenes de dudosa apariencia estética, me pregunté si la gente se taguearía sola llegado el momento sin necesidad de que uno los tuviera que perseguir. Así que subí esta imagen a mi cuenta de Facebook:

Con el resultado de:
– 3 autotags
– 5 comentarios
– 19 Likes

Conclusiones al gusto de cada quién, pero a la hora de participar parece (muy obvio) que los Likes mandan por encima de cualquier otra unidad de medida. Eso sí, parece que cualquiera de ellas tiene más valor que si hubiera decidido taguear “a traición” en la fotografía a los que ahora aparecen habiendo interactuado con ella :)

Llegó 2012

Ya está aquí 2012. ¿Es el último año? Quién sabe.
Pero no importa, mientras 2012 esté en curso yo y los míos nos lo vamos a comer vivo. Y espero que todos ustedes hagan lo mismo.

Feliz Año Nuevo :)

Feliz Navid… Año Nuevo by Laüshelw & Pharwkerj

Álvaro y José trabajan en DoubleYou Barcelona y tienen un gorila. Los tres juntos decidieron felicitar las Navid… Año Nuevo de esta forma:


(gracias a Beatriz por el enlace)

Que nunca se pierda la tradición de felicitar las fiestas mediante animalitos de movimientos mecánicos.

Nuevos virus para esta época

Si hacen una recopilación de los virus informáticos con los que se hayan topado en su vida, probablemente tengan todos que ver con algún tipo de procedimiento mecanizado que perjudique al ordenador en el que habitualmente trabajan. Pero ahora, en esta época social, hacen falta nuevos tipos de virus. Me explico, un virus que formatea tu disco duro es molesto, pero demasiado “old-fashioned”. Uno que acceda a toda tu lista de contactos y se ponga a enviarles mails como locos (¿recuerdan el “I love you”?) ya tienen un poco más de cercanía con 2011, por aquello de no molestar en solitario sino colectivamente. Quizá sean este tipo de virus los antecesor de otros más actuales, como los que generan el spam que llega por mensaje directo a la cuenta que uno pueda tener en Twitter, de los que se pueden ver en la imagen que abre este post.

Pero esos se arreglan con un buen antivirus (actualizado) o cambiando la contraseña de acceso a cualquiera de nuestras cuentas en la plataforma social correspondiente, de modo que aún no hay ningún virus que pueda dejarnos secuelas físicas reales irreversibles (más allá de la preocupación puntual por tener tu máquina infectada).

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Padres e hijos del otro lado del escaparate

Papá

Hace casi un año y medio, una semana después de que muriera mi padre, escaneé varias de las fotos que tenemos juntos cuando yo era pequeño y las subí a un álbum de Facebook, un pequeño homenaje sin sentido a alguien tan importante en mi vida. En una de ellas, que luego usé como foto de profile durante una temporada, Federico Jordán (el extraordinario ilustrador mexicano, a la sazón el primer cliente de Grupo W) me dejó escrita una hermosa e inolvidable frase:

El niño es el padre del hombre. Te mando un abrazo lleno de dilección.

Recuerdo la primera vez que derroté a mi padre jugando al ajedrez, porque fue puramente accidental. Pasó algo de tiempo hasta que volví a ganarle, pero de ahí en adelante mis triunfos se convirtieron en algo más y más frecuente, llegando a un punto en el que comencé a experimentar un creciente complejo de culpa alimentado por cada una de mis victorias. Todo esto, de lo que ya casi no me acordaba, regresó a primera línea de memoria cuando leí la última línea del artículo que cierra el libro “Desde el otro lado del escaparate” (Editorial Espasa Calpe, 2009) del famoso publicista español Toni Segarra:

No podremos avanzar si nos quedamos sin padres a los que matar.

En Saltillo apenas hay librerías, lo que es una locura si tenemos en cuenta que hay hasta una iglesia de “Pare de sufrir” (me niego a enlazarlos, pero imaginen una especie de iglesia que fuera el resultado de mezclar al Opus Dei con la película Freaks, amenizado todo ello con música de Enrique Iglesias). Así que cuando llego a algún lugar donde vendan libros voy y compro varios de una forma que creo que les saldría mejor cobrármelos por peso en vez de por ejemplar, tal y como me ocurrió este fin de semana en el FNAC de Plaza de Catalunya de Barcelona, qué bonita es la Plaza de Catalunya de Barcelona, si no te dan miedo las palomas, claro.

Claves del nuevo marketing + Desde el otro lado del escaparate

De modo que en algo menos de medio minuto mis manos se llenaron con seis libros, tres que prefiero olvidar, otro que se llama “Numerati” (Stephen Baker, Editorial Seix Barral, 2009), que no he leído pero que tiene buena pinta, el mencionado de Segarra y finalmente otro llamado “Claves del nuevo marketing: cómo sacarle partido a la web 2.0” (Ediciones Gestión 2000, Editorial Planeta, 2009), un libro de varios autores coordinados por Eva Sanagustín y que tuvo una cierta repercusión mediática en blogs y prensa del sector, porque intenta arrojar luz sobre algo tan complejo como es explicar lo que hacemos para quien no sabe o no entiende lo que hacemos. Como además salió en tiempo casi coincidente con otro libro (también de varios autores, estos argentinos), llamado “El modelo de la nueva agencia”, el efecto de uno alimentó el del otro, en una especie de sinergia de lo más interesante.

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