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Digital: medio o paradigma

Hay dos formas de entender la palabra “digital” cuando se aplica en términos de marketing y/o publicidad. La primera es entender “digital” como todo lo que sucede cuando el usuario está delante de una pantalla (en su ordenador portátil o de escritorio): sitios web, aplicaciones de Facebook, juegos y banners. Cuando “digital” se entiende así se convierte en, simplemente, un medio más (con sus propias leyes y especialistas) que se ve, más o menos, así:

"Digital" como medio

En este contexto, el mundo digital y el físico conviven por separado y “digital” se vuelve exclusivo de los que pueden acceder a un ordenador con conexión a Internet.

La otra forma de entender “digital” es la de observar que los usuarios hoy escriben tweets sobre lo que ven en un programa de televisión. Que adicionalmente ese programa de televisión pueden estar viéndolo en su ordenador (portátil o de escritorio) porque hoy en día la gente puede ver la televisión en su teléfono móvil o visitar YouTube desde su televisión. Que cuando compran físicamente un billete de avión en un mostrador de una aerolínea dejan su e-mail como contacto. Que cuando encuentran algo de interés en una parada de autobús o una pared en la calle toman una fotografía y la comparten en sus redes sociales… y así un largo etcétera en el que podemos observar cómo los usuarios dejan un rastro “digital” en medios en los que una marca está presente que tradicionalmente eran percibidos como “analógicos”, adicional a todo aquello que encuentren de esas marcas en medios exclusivamente “digitales”:

Entendiendo “digital” así, ya no hablamos de un medio sino de, probablemente, un paradigma que cruza transversalmente a todo lo demás y que podría verse así:

"Digital" como paradigma

En este contexto, los mundo digital y físico conviven, de forma que “digital” es accesible tanto a los que tienen un dispositivo capaz de conectarse a Internet (ordenador o teléfono) como a los que pueden acceder a una experiencia analógica mejorada “digitalmente” (ya sea a nivel de experiencia o, simplemente, un mejor servicio).

Es más que obvio que los usuarios entienden (o no lo entienden, pero así lo usan) “digital” como algo transversal a todo el resto de medios con los que interactúan en sus vidas. El problema es que las marcas y la mayoría de las agencias entienden “digital” como un medio más. Y por eso marcas, agencias y gente viven en frecuencias tan distintas. Por eso, en tantas ocasiones, a la gente le importa un comino lo que marcas y agencias tienen para ofrecerles.

De cuando la industria no quiere que sus agencias cambien

Quizá sea porque no hay realmente una agencia en México que domine TODAS las disciplinas, o quizá sea por vanidad, pero es frecuente que las marcas tengan un sueño bastante recurrente en el que todas las agencias que les dan servicio (TV, digital, activaciones, medios …) se sientan juntas a trabajar en una mesa gigante, colaborando y nutriendo unos las ideas de otros en una sinergia perfecta sin intereses particulares, y todos en pos del interés de la marca y su éxito.

La realidad, por desgracia, es bastante distinta, y consiste en que todas esas agencias pelean por el cariño de la marca como los hermanos luchan por el amor del padre o la madre, y al final lo que ocurre es que cada cual intenta llevar ideas que terminan por colisionar con los compartimentos que la marca tiene creados para cada agencia. Por ejemplo, cuando trabajábamos en JWT, era frecuente que al llevar ideas MUY MUY grandes a alguna marca recibiéramos un feedback similar a:

La idea es muy buena, muy grande, nos encanta porque toca todos nuestros puntos de contacto con nuestros consumidores. Hagamos una cosa, traigan dos guiones de TV y la gráfica, y para el resto de cosas vamos a contactar a nuestra agencia de digital para que vayan adaptando todo.


Como si lo “digital” estuviera separado de la TV o la gráfica y no fuera todo parte de una sola idea. Huelga decir que obviamente al final nada salía como se había planeado, y la campaña que terminaba por salir era un Frankenstein de partes en vez de la suma de todas ellas.

Ahora en Flock nos sucede algo parecido. Por aquello de ser una agencia que proviene del mundo del Social Media pareciera que presentar algo más, que tenga que ver con innovación, está vedado porque la mayoría de las marcas buscan a agencias por servicios específicos en vez de por soluciones integrales. Y luego todos nos quejamos de lo mal que está la publicidad y de qué pocas campañas “integradas” (whatever that means) de éxito hay en México. Y es que viéndolo, tanto desde un lado de la trinchera como desde el otro, una cosa parece clara: Hay ocasiones en que las agencias (tradicionales o no, grandes y pequeñas) SÍ quieren cambiar, pero la industria en la que trabajan NO. Porque así todo es más fácil.

Los paradigmas y las costumbres, ya saben. Pero bueno, qué bien, hay mucho trabajo por delante.

El mejor lugar para ver YouTube

El mejor lugar para ver YouTube es la televisión.

Me pasó con el famosísimo vídeo de Kony 2012, era incapaz de sentarme a verlo cada vez que veía que su duración era de prácticamente media hora. ¿Media hora para ver un vídeo? No way! Y siempre encontraba algo mejor que hacer, y así pasaban y pasaban los días y yo seguía sin ver esa pieza de la que todos hablaban. Hasta que una tarde, probando Apple TV en mi casa, me dio por buscar ese vídeo para probar el audio y el vídeo del aparatito en mi televisor. Y así, en un visto y no visto, vi por fin los 29:59 minutos completos, que no me parecieron excesivamente largos porque el ritmo de la pieza es bastante fluido, como si fuera un episodio de alguna sitcom, o algo por el estilo.

Pensé entonces que qué curioso que el mejor lugar para ver un vídeo de YouTube sea la pantalla de una televisión, en vez del lugar donde naturalmente debería uno ver YouTube, la pantalla de su ordenador. Pero es que en el ordenador de uno es impensable dedicar media hora de su vida a ver un vídeo, qué quieren que les diga, hay demasiadas opciones, cosas que hacer e información que le llega a uno desde todos los frentes. Y como parece que cuantas menos cosas puedas hacer delante de una pantalla, mayor es el período de atención que uno puede prestar, resulta que el medio alienante por excelencia (la tele) pudiera ser el que pudiera devolvernos un rato de paz y tranquilidad… al menos durante media hora.

Quién nos lo iba a decir.

Dana loves 90s

A estudiar Historia de la Tecnología

La pasada semana tuve tres momentos-revelación de que ya pasé la treintena. Primero recordé que vi la primera película de Tron en el cine (y la película es de 1982). El segundo fue la imagen que abre este post, una … Read More