paradigmas

De cuando la industria no quiere que sus agencias cambien

Quizá sea porque no hay realmente una agencia en México que domine TODAS las disciplinas, o quizá sea por vanidad, pero es frecuente que las marcas tengan un sueño bastante recurrente en el que todas las agencias que les dan servicio (TV, digital, activaciones, medios …) se sientan juntas a trabajar en una mesa gigante, colaborando y nutriendo unos las ideas de otros en una sinergia perfecta sin intereses particulares, y todos en pos del interés de la marca y su éxito.

La realidad, por desgracia, es bastante distinta, y consiste en que todas esas agencias pelean por el cariño de la marca como los hermanos luchan por el amor del padre o la madre, y al final lo que ocurre es que cada cual intenta llevar ideas que terminan por colisionar con los compartimentos que la marca tiene creados para cada agencia. Por ejemplo, cuando trabajábamos en JWT, era frecuente que al llevar ideas MUY MUY grandes a alguna marca recibiéramos un feedback similar a:

La idea es muy buena, muy grande, nos encanta porque toca todos nuestros puntos de contacto con nuestros consumidores. Hagamos una cosa, traigan dos guiones de TV y la gráfica, y para el resto de cosas vamos a contactar a nuestra agencia de digital para que vayan adaptando todo.


Como si lo “digital” estuviera separado de la TV o la gráfica y no fuera todo parte de una sola idea. Huelga decir que obviamente al final nada salía como se había planeado, y la campaña que terminaba por salir era un Frankenstein de partes en vez de la suma de todas ellas.

Ahora en Flock nos sucede algo parecido. Por aquello de ser una agencia que proviene del mundo del Social Media pareciera que presentar algo más, que tenga que ver con innovación, está vedado porque la mayoría de las marcas buscan a agencias por servicios específicos en vez de por soluciones integrales. Y luego todos nos quejamos de lo mal que está la publicidad y de qué pocas campañas “integradas” (whatever that means) de éxito hay en México. Y es que viéndolo, tanto desde un lado de la trinchera como desde el otro, una cosa parece clara: Hay ocasiones en que las agencias (tradicionales o no, grandes y pequeñas) SÍ quieren cambiar, pero la industria en la que trabajan NO. Porque así todo es más fácil.

Los paradigmas y las costumbres, ya saben. Pero bueno, qué bien, hay mucho trabajo por delante.