Make Uber (en México) Great Again

Buda y meditación

Capítulo 1. El enfado
Esta mañana estaba muy enfadado. Porque ya van varios días seguidos en los que, ni guiados por Waze, los conductores de Uber que tienen que recogerme no consiguen llegar, o se pasan de largo, o cancelan sin dar más explicación. Lo que para mí, que decidí no tener coche para apoyarme en servicios como Uber, Lyft o Cabify, representa un problema, porque por cada cancelación me quedan diez minutos menos para llegar al lugar al que tengo que ir. Si vives o has estado en la Ciudad de México sabrás cuán azaroso se vuelve entonces el llegar puntual, en vista del tráfico que puebla la ciudad diariamente.

He optado entonces, cuando tengo la oportunidad, por pedir mi Uber con mucha (hablo de un par de horas) antelación para minimizar el efecto de las cancelaciones de los conductores al venir por mí. Porque vivo en un sitio al que no es tan fácil llegar, pero totalmente accesible si tienes unas nociones básicas de cómo usar Waze o Google Maps.

Pero no siempre tengo un par de horas, como los tres días de esta semana, así que cuando voy con el tiempo justo, pedir un Uber para llegar a tiempo es apostarle al destino. Y esta semana perdí las tres veces y llegué tarde a todas partes.

Así que esta mañana, les digo, estaba muy enfadado. Pero intenté revertir mi estado de rant de desahogo “internetesco” a otro más zen (ommmmmmmm) y convertir este texto en algo que pudiera ser más constructivo.

Capítulo 2. Big Data y Small Data
Una enorme tentación se cierne sobre nosotros cada vez que vemos a Uber desde fuera: salivar ante la cantidad de información que (pensamos/sabemos) la plataforma dispone de cada uno de nosotros usuarios: a dónde vamos, de dónde venimos, si usamos este servicio o aquel, etc.

Pero si lo piensan bien, la utilidad del Big Data no es tanto el analizar todos los datos a lo salvaje, sino encontrar pequeños subsets de datos que nos ayuden a comprender qué hay de particular en este o aquel viajero.

Así, el modelo de Uber se sustenta en un subset de datos muy simple:
Necesito un viaje en coche + Coordenadas GPS de dónde estoy

Todo lo demás (el destino, si elijo UberPOOL o UberX, si me dan agua o no, la calificación promedio del conductor, etc.) es vestimenta. Importante sí, pero vestimenta al fin y al cabo.
Y este subset se alimenta principalmente de un importante factor: el crecimiento exponencial del número de teléfonos en cada lugar donde Uber está presente. En esta ecuación, entonces, se entiende que cuantos más teléfonos, más posibles usuarios de Uber (por eso estas tendencias de publicidad de las compañías tecnológicas), y cuantos más usuarios, más conductores hacen falta para dar servicio a todos sin que las tarifas se eleven hasta el cielo.

Capítulo 3.1. El VIAJE MÍNIMO ACEPTABLE
Llegué a mi cita esta mañana y lo primero que hice fue garabatear en una hoja esta gráfica, para poder ilustrar este post de forma más o menos coherente:

Límite de coches de Uber en Ciudad de México

En la parte inferior tenemos el eje X, que indica el número de coches/conductores de Uber en la Ciudad de México. Del lado izquierdo vemos el eje Y, que nos sirve para mostrar la calidad promedio de los viajes, entendiendo ésta como el promedio de estrellas con los que se califica a cada conductor.

Así, tracé líneas horizontales en las 5 estrellas (la calificación máxima) y en las 4. Por debajo de eso, mejor ni hablamos. Entre medias tracé una línea horizontal de puntos en el 4.7, que se supone era la calificación promedio por debajo de la cual Uber exigía a sus conductores volver a examinarse para saber si podían seguir ofreciendo servicio (nadie sabe qué pasó con este tema).

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Think Stunt

Hice este print sin ninguna motivación. Es decir, sin ninguna motivación que la gente suela considerar importante. No es para mi book. No intenta ganar un premio. No quiere vender coches. No pretende ser relevante. Vamos, ni siquiera tiene razón de ser en este blog. Lo hice por la simple y valida razón de que me pareció divertido hacerlo. No sé si ya se haya hecho o si el recurso está “muy usado”, me pareció gracioso. Quien lo entienda, ganará una sonrisa. Quien no, le será indiferente. Como sea ya lo habré hecho. Estará hecho. Y eso me dará más felicidad que no haber hecho nada.

Te recomiendo que de vez en cuando hagas cosas así, for the lols. Si no, olvidas divertirte. Y eso se ve en tu trabajo.

Nadie es perfecto: el vocho

“Vocho” es el nombre que se da en México al Volkswagen Beetle original, el cual es el protagonista de una de las campañas publicitarias más celebradas de todos los tiempos, “Think small” de DDB.

El caso es que desde hace algún tiempo, nuestra querida Pistola Mendoza, que también tiene un vocho, usa esta imagen (de alguna de las iteraciones de aquella campaña) como wallpaper en su lugar de trabajo:

Debe ser por el recuerdo de ese print maravilloso por lo que anoche me sacudió esta imagen mientras paseaba por las calles de la colonia Condesa, en la Ciudad de México:

Prácticamente el mismo modelo y el mismo color, y también con una rueda pinchada. Ya saben, nadie es perfecto.

2011 y un libro por semana, capítulo 18

El siguiente libro de la lista de mi propósito de leer un libro por semana en 2011 es:

Think Small: The Story of the World’s Greatest Ad
(Dominik Imseng)
Full Stop Press
+ enlace en Amazon

Gracias a Sergio Rodríguez y su maravilloso proyecto “La historia de la publicidad”, descubrí esta pequeña joya que narra la historia de Bill Bernbach y la creación de una de las campañas publicitarias más emblemáticas de la historia, así como de sus versiones posteriores.

Un libro obligado para amantes de los clásicos de la publicidad.