Futuros de la memoria

Borrado binario

Tool es una de mis bandas favoritas. Y el disco duro donde tengo todos sus discos, junto con otros 250 GB de música, ya no funciona. Una tragedia personal.

Pero nada comparado con la noticia hace un mes de que Soundcloud podría cerrar en los próximos 80 días. ¿Dónde iría a parar toda la música y material sonoro que artistas de todo el planeta decidieron compartir directamente con los usuarios sin pasar por una discográfica? (haz click para leer un par de buenos enlaces al respecto)

Al borde del desastre, de similar calado al de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, una milagrosa intervención en forma de ronda de inversión salvó el futuro de Soundcloud, al menos por unos años más.

Pero el olor a pólvora y la certeza de que ni siquiera los bits son para siempre (porque dependen del hardware que los almacena) trae buenas preguntas. Por ejemplo, ¿cuántas veces guardan nuestros datos aquellos que guardan nuestros datos? ¿Qué pasará cuando lo que se guarden sean recuerdos en vez de canciones y podcasts? ¿Existirá el Alzheimer de datos en 2045?

Comprando y descargando música

Descarga de canciones de iTunes

Ya saben que por aquí somos heavy-users de Spotify (con peticiones extrañas o recomendaciones de uso), pero resulta que, de un tiempo a esta parte, he vuelto a comprar mucha música en la tienda de iTunes.

¿Motivos? Tres.

El primero es el de que que en la Ciudad de México la conectividad es casi una quimera en determinadas zonas, así que, aunque mi teléfono diga 3G, el acceso a mi cuenta de Spotify es nulo (sí, ya sé que puedo activar que determinadas canciones se puedan escuchar en modo offline, pero no voy a andar marcando para escuchar offline todo lo que escucho).

El segundo es el de que mucha música que me gusta no está en el catálogo de Spotify, algunos discos de Draco, por poner un ejemplo bastante reciente.

El tercero es que mucha música que me gusta vive en plataformas como Soundcloud o Stereomood, que no disponen de un método de escucha “offline”, salvo que descargues los temas correspondientes.

Conclusión: al final, para poder escuchar la música que me gusta, compro los temas en la tienda de iTunes o los descargo en mi ordenador para sincronizarlos con mi teléfono, y así poder tener la música almacenada de forma física, sin necesidad de depender de una conexión a Internet.

Qué cosas, ¿no?
¿A alguien más le pasa algo similar?