Spotify y la Inteligencia Artificial

Playlist de SoundHound

Spotify es una de mis marcas favoritas. Pago gustoso una suscripción Premium porque creo que el producto es magnífico, con la esperanza de que parte de mi dinero se destine a que sea aún mejor.

Eso incluye tener un servicio a clientes que me responde cuando les escribo, tanto si mi duda tiene que ver con el login/password de mi cuenta como si tiene que ver con pedirles que me dejen tener publicidad en dicha versión Premium -lean el post si no me creen :)-

También ha pasado a veces (no por recomendación directa mía, claro) que algunas mejoras que parecen tener sentido terminan haciéndose realidad, como el convertir el teléfono en un control remoto si tienes Spotify abierto tanto en el teléfono como en el escritorio. Y no pasa con Shazam, pero sí con SoundHound, que ya puedas agregar directamente las canciones que encuentras con la aplicación a un playlist de Spotify.

Ahora me encuentro con una nueva sugerencia que hacerles, relacionada con el uso de Inteligencia Artificial. Porque me acostumbré a agregar todas las canciones que me gustan a un playlist llamado SoundHound, tanto si las encuentro vía SoundHound como si no (es mucho más fácil tener un sólo playlist que varios). El problema es que cada vez que quiero agregar una canción a dicho playlist, tengo que buscar manualmente este último por entre la lista de cientos de playlist que tengo.

Ya sé, ya sé, no es para tanto. Pero me pregunto si no podría utilizarse un pequeño algoritmo que detecte qué playlists son los más activos, igual que hace Uber cuando te recomienda como destino el lugar en el que se celebra la siguiente cita que tienes en el calendario de tu teléfono o bien te muestra alguno de los destinos a los que has ido recientemente, todo para no tener que teclearlos literalmente y ganar unos segundos de tiempo. Que cuando voy a agregar una canción a un playlist, Spotify me muestre los dos o tres que puedan ser sean el destino más probable para almacenarla, en base a en qué playlists he almacenado temas recientemente.

Just saying, Spotify…

De Shazam a playlist

Ya era hora de que Shazam lanzara una característica como ésta. Y es que, si en la aplicación están “taggeadas” todas las canciones que uno encuentra por aquí o por allá, qué coñazo tener que ir buscándolas individualmente en Spotify (o tu servicio de música en línea favorito) para agregarlas a un playlist en el que poder tenerlas todas.

¿No era muy obvio el que debiera haber una opción que permitiera convertir la lista de canciones “taggeadas” en un playlist? Y eso fue lo que anunciaron ayer:

Playlist en Shazam

Aunque sea con Rdio en vez de con Spotify. Pero bueno, ¡ya era hora!

Comprando y descargando música

Descarga de canciones de iTunes

Ya saben que por aquí somos heavy-users de Spotify (con peticiones extrañas o recomendaciones de uso), pero resulta que, de un tiempo a esta parte, he vuelto a comprar mucha música en la tienda de iTunes.

¿Motivos? Tres.

El primero es el de que que en la Ciudad de México la conectividad es casi una quimera en determinadas zonas, así que, aunque mi teléfono diga 3G, el acceso a mi cuenta de Spotify es nulo (sí, ya sé que puedo activar que determinadas canciones se puedan escuchar en modo offline, pero no voy a andar marcando para escuchar offline todo lo que escucho).

El segundo es el de que mucha música que me gusta no está en el catálogo de Spotify, algunos discos de Draco, por poner un ejemplo bastante reciente.

El tercero es que mucha música que me gusta vive en plataformas como Soundcloud o Stereomood, que no disponen de un método de escucha “offline”, salvo que descargues los temas correspondientes.

Conclusión: al final, para poder escuchar la música que me gusta, compro los temas en la tienda de iTunes o los descargo en mi ordenador para sincronizarlos con mi teléfono, y así poder tener la música almacenada de forma física, sin necesidad de depender de una conexión a Internet.

Qué cosas, ¿no?
¿A alguien más le pasa algo similar?

La aplicación móvil de Spotify

Aunque soy un usuario fiel y frecuente de Spotify (y eso incluye peticiones extrañas para ellos), lo cierto es que no acabo de comulgar con su aplicación de dispositivos móviles, que en general me parece complicada y poco intuitiva. Y un poco más, la aplicación no puede utilizarse simultáneamente en tu teléfono y en tu escritorio. Quiero decir, si estás usando la aplicación en tu escritorio y reproduces una canción en el teléfono, se detiene el funcionamiento de la del escritorio. Y viceversa.

Entonces pensé que quizá estaría bien que la aplicación móvil de Spotify tuviera un propósito distinto. Que cuando la esté utilizando independientemente funcione como hasta ahora, como reproductor de música. Pero también que, cuando decida usar la de escritorio, la móvil ya no funcione como reproductor, sino como control remoto de la primera.

Sería muy útil. Supongo que acabo de crear un brief para algún próximo Hackathon o Hackerspace. ¡A ver!

Los códigos y mi pereza

Desde hace ya algún tiempo se encuentra uno con estas tarjetitas cada vez que llega a pagar a la caja de algún Starbucks (parece que voy mucho últimamente).

En principio la idea tiene toda la lógica del mundo, obtener una canción gratis a cambio de una visita al establecimiento (generalmente acompañada de una consumición), pero lo cierto es que nunca en la vida me ha dado por acudir a iTunes (en mi portátil o en el teléfono) e introducir el código que trae cada tarjeta en su parte posterior. Quizá podrían resultar útiles si en vez de un código trajeran un QR-Code que pudiera fotografiar para descargar la canción directamente. O que al menos cada tarjeta resultara un objeto de colección con una estética que tuviera un acabado algo más especial, uno que hiciera merecer la pena guardarla como quien guarda un cromo de los que se coleccionan, para que quizá descargar la canción fuera lo de menos.

Pero no, nada de eso, y la verdad es que a mí toda la logística para conseguir cada una de esas canciones me da demasiada pereza, sobre todo porque tardo mucho menos en abrir mi cuenta de Spotify y buscar allí ese tema sin necesidad de introducir ningún código ni descargar nada de nada. Quizá en esta época, en que la música es tan accesible que ya ni el formato importa, este tipo de tarjetas y acuerdos deberían realizarse para ofrecerle a la gente algo que no puedan conseguir en ningún otro lugar, para darle algún valor al objeto del regalo. Como cuando conectarte al Wi-Fi de un Starbucks en Estados Unidos te permite acceder, vía iTunes, a la estación que emite la música que ambienta cada uno de los establecimientos. Ahí sí, pídanme cuantos códigos quieran. Pero por una canción que puedo conseguir en cualquier otro sitio… pues como que no.

Sin publicidad, ¿es mejor?

Hoy por la mañana me topé con este post en Ars Technica (“Why ad-blocking is devastating the sites you love”) acerca de que bloquear la aparición de banners y anuncios en el navegador afectaba directamente al posible mantenimiento en línea de los sitios que uno visitaba con más frecuencia. El razonamiento era el de que, como usuario, consumes ancho de banda -entre otras cosas- del sitio que visitas, cuya factura han de pagar ellos, que utilizan los ingresos generados por dichos anuncios para acometer los pagos; con los anuncios bloqueados, el coste queda completamente del lado del sitio, que depende entonces de qué usuarios son suscriptores de pago -y sólo en caso de que los tengan- como método alternativo de financiación.

A mí, lo de bloquear la aparición de banners me parece una medida un tanto desmesurada, no creo que nadie haya muerto por sobreexposición publicitaria, y no en vano uno de los posts más comentados de este blog es aquel en el que relataba las desventajas (según yo) de la versión Premium de Spotify en países, como México, donde no se puede acceder aún a la versión Free, de modo que no tengo posibilidad alguna de acceder a la publicidad (alguna horrible, alguna magnífica) que se emite en esta última versión.

Sin publicidad también se quedaron en televisión en España, una vez que entró en vigor, a partir de este pasado 1 de Enero de 2010, la prohibición de emitir publicidad de ningún tipo en su televisión pública (Radio Televisión Española o RTVE), lo que desencadenó una situación pintoresca en la última noche de fin de año.

Nochevieja 2009
(Foto de Pierre Rockefeller C. / http://www.flickr.com/photos/pierrerc/ / CC BY-NC-SA 2.0)

Antes de detallarla, el contexto: en España es costumbre el celebrar la llegada de cada nuevo año comiendo doce uvas, una por cada campanada del reloj que se encuentra en la Puerta del Sol de Madrid cuando alcanza las 0 horas del 1 de Enero del año entrante. Y así, ya sea de forma presencial, o bien viéndolo por televisión, toda España se congrega para ese rito, que trae la promesa de un año de mala suerte si no se cumple puntualmente.

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Spotify Premium = No ads :(

Tengo la convicción de que no porque algo pueda ser gratis hemos de descargarlo gratis sin dar nada a cambio, especialmente si lo descargado nos es de alguna utilidad. Yo fui uno de esos que pagó por los discos de Radiohead (“In rainbows”) o Nine Inch Nails (“Ghosts I-IV”) cuando estuvieron disponibles para su descarga, obviamente no lo que hubiera pagado por ellos en una tienda de discos, pero sí un precio justo para mí, 10 euros, que es lo que suelen costar estas cosas en iTunes. Con la salvedad, claro, de que me gustan los dos grupos; si la descarga hubiera sido de algún artista del que no soy seguidor, no lo hubiera descargado ni aún siendo gratis.

La semana pasada, estando de visita en España, comencé a usar regularmente Spotify, que para quien no lo conozca (aún) es una suerte de iTunes online, una mezcla de Last.fm y Napster con esteroides, vista la cantidad y variedad de la audiencia que ha alcanzado en poco más de un año. Uno descarga el software y comienza a escuchar música proveniente del servicio, que se compone de tres posibles productos: Gratis, Pase de un día y Premium.

Productos Spotify

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