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Los códigos y mi pereza

Desde hace ya algún tiempo se encuentra uno con estas tarjetitas cada vez que llega a pagar a la caja de algún Starbucks (parece que voy mucho últimamente).

En principio la idea tiene toda la lógica del mundo, obtener una canción gratis a cambio de una visita al establecimiento (generalmente acompañada de una consumición), pero lo cierto es que nunca en la vida me ha dado por acudir a iTunes (en mi portátil o en el teléfono) e introducir el código que trae cada tarjeta en su parte posterior. Quizá podrían resultar útiles si en vez de un código trajeran un QR-Code que pudiera fotografiar para descargar la canción directamente. O que al menos cada tarjeta resultara un objeto de colección con una estética que tuviera un acabado algo más especial, uno que hiciera merecer la pena guardarla como quien guarda un cromo de los que se coleccionan, para que quizá descargar la canción fuera lo de menos.

Pero no, nada de eso, y la verdad es que a mí toda la logística para conseguir cada una de esas canciones me da demasiada pereza, sobre todo porque tardo mucho menos en abrir mi cuenta de Spotify y buscar allí ese tema sin necesidad de introducir ningún código ni descargar nada de nada. Quizá en esta época, en que la música es tan accesible que ya ni el formato importa, este tipo de tarjetas y acuerdos deberían realizarse para ofrecerle a la gente algo que no puedan conseguir en ningún otro lugar, para darle algún valor al objeto del regalo. Como cuando conectarte al Wi-Fi de un Starbucks en Estados Unidos te permite acceder, vía iTunes, a la estación que emite la música que ambienta cada uno de los establecimientos. Ahí sí, pídanme cuantos códigos quieran. Pero por una canción que puedo conseguir en cualquier otro sitio… pues como que no.

Preparaciones de café

Preparando café

Hace unos días, a muchos kilómetros de aquí, terminó el fascinante experimento concebido por Jonathan Stark de regalar café de Starbucks a todo aquel que utilizara su tarjeta de usuario. Hace un rato, también en un Starbucks (pero éste en … Read More

El café perdido

Como deben saber si eran aficionados, ya no hay doble shots de expresso en los Starbucks de México, lo cual comentamos aquí hace unas semanas, con una pequeña indicación de cómo pedir la misma bebida sin que ésta viviera envasada en una lata. Pero hace unos días me dieron un consejo más fácil para pedirlo, “Doppio Expresso Macchiato Helado”, que se ve así y sabe más o menos igual:

La muerte del doble shot de expresso

Doble Shot Expresso - Starbucks

Ahí está la lata con el último doble shot expresso de Starbucks que voy a beber en una buena temporada, ya que van a ser “discontinuados” (fascinante anglicismo mexicano referido a la interrupción de un servicio, o “discontinue”, en inglés) y no los van a vender más en los establecimientos de la cadena en México. Una pena (para mí) porque después de mucho tiempo bebiendo Vanillas Latte había encontrado en estas latitas un buen complemento para las horas de trabajo.

De todas formas, por si alguien más sufre del mismo mal, me contaron ayer que se puede obtener la misma bebida (sin lata) pidiendo un “helado doble expresso con caramel macchiato half and half”, que sabe Dios lo que significa pero que promete que la pena no sea tanta.

Incluso puede que terminen por hacer unos termos con forma de lata para pedir la bebida de esta otra forma, vamos a ver. Por lo pronto, hasta siempre latita de doble shot de expresso, muchos te extrañaremos.

El vínculo del mundo real al virtual

Tapa de vaso de café

El vaso con café que me dieron el sábado pasado tenía esa pegatina sobre la tapa. Supongo que tiene más sentido “compartir mi mejor deseo en www.facebook.com/StarbucksMexico” si estoy tomando un café en Starbucks (porque uno de los motivos por los que uno va allí es porque hay conexión a Internet) que hacerlo porque me lo pidan un banner o un spot de televisión que se emite a la hora de la cena. Por el lugar, y también porque si tengo que compartir un deseo “evocado” por el café es más probable que lo pueda evocar si estoy tomando un café y no haciendo otra cosa.

Por eso me gusta que en los Starbucks de México aprovechen en estos días ese espacio gratuito (su producto) que tienen para anunciarse y hablar con sus ya usuarios reales, en vez de pagar por una campaña gigante de las que llenan todos los portales, pidiendo a la gente que haga algo mediante banners. Por qué no “modificar” (con algo más que una simple dirección web, claro) ligeramente el producto con una simple pegatina, solución probablemente más barata y de mejores resultados a la hora de conectar el mundo real con el virtual.

Y es esa una situación recurrente con la que nos hemos topado aquí en las últimas fechas, marcas que llegan con su producto “cerrado” pidiendo “campañas en Internet”, pero sin la menor intención de modificar ni un ápice su producto para hacer más fluida la transición del mundo real al virtual de muchos de sus (ya) usuarios. Y bueno, al final puedes comprar pautas de banners y hacer sitios y campañas y virales y unicornios de colores, pero donde no haya un vínculo que incorpore el producto de forma natural al mundo digital, ambos universos seguirán separados y lo único que se podrá hacer con el producto es… publicidad.

Me pregunto por qué las marcas no podrían tomar ejemplo de Google, que cuando lanza su nuevo teléfono usa su propio espacio (por el que pasa tanta gente) para anunciarlo gratis y generar respuesta desde allí, en vez de hacer campañas mastodónticas en todos los medios que puedan pagar, que en su caso imagino que podrían ser muchos:

Google + Nexus One

Yo creo que las marcas tendrían que ser más como Google. Y si no pueden, que al menos compren pegatinas para sus vasos en Navidad, como Starbucks México.

Desparramados por ahí, capítulo 9

Artículo para Merca 2.0 - 181209

Artículo para Merca 2.0 - 251209

Artículo para Merca 2.0 - 010110

Artículo para Merca 2.0 - 080110

Debido al cambio de año (gran excusa), esta vez tardé un par de semanas más en actualizar aquí la colaboración semanal con Merca 2.0, tratando diversos temas como una llamada de atención al gremio de profesores de asignaturas de mercadotecnia, para ponerse al día en la realidad del mercado que espera a sus alumnos, mi opinión sobre el uso positivo que pueden tener las redes sociales y la hipocresía de quienes las denuncian desde la ignorancia, una columna acerca de por qué es mejor invertir en creatividad que en sólo comprar pauta en medios, y, por último, otro texto sobre la música, las descargas y algunos derechos de autor.