Reflexiones sobre las reflexiones

Desde hace algún tiempo tengo como contactos en Facebook a Daniel Solana y a Fernando Vega Olmos, los cuales comparten con frecuencia algunas de sus reflexiones (sobre todo acerca de la industria de la publicidad), en esa ventana simultáneamente íntima y multitudinaria que es el cuadrito de texto donde publicas tus status en Facebook:

Reflexiones Daniel Solana

Reflexiones Vega Olmos

“Íntima”, digo, porque uno se los imagina pensando en voz alta (o en “texto” alto), dejando aquí y allá algunos garabatos que luego, probablemente, se convertirán en alguna charla o publicación, y quizá sin ninguna intención de causar revuelo alguno.

Y “multitudinaria”, digo, porque es realmente curiosa la tracción que generan por todas partes a la hora de que los que los leemos nos animemos a comentar, criticar o complementar aquello que acaba de ser expuesto (hagan click en alguna de las imágenes para leer los “acalorados” debates que se suscitan).

Y me pareció interesante que este debate, que probablemente nunca se diera tras una charla de alguno de los dos, sí se pudiera dar en el foro público que es el campo de comentarios de un status de Facebook. Como si sintiéramos, por una vez, que los que nos parecen inalcanzables en realidad no tienen por qué serlo tanto. Pero qué pena que no lo sepamos/queramos hacer en directo y necesitemos a Facebook para ello.

Status de la publicidad en 2013

Este diagrama, que le tomé prestado a Val Anzaldo, explica perfectamente el status de la industria publicitaria (y de cualquiera que trabaje en ella) en este año 2013:

Estado de los publicistas en 2013

True story, bro.

Gatos HTTP

HTTP Status Cats:
Una genialidad de Tomomi Imura que anoche me envió Jorge, códigos de status de HTTP explicados con fotos de gatos.

Jersey Shore, la Barbie y sus marcas

Divertida es la comparación entre dos noticias:
1.- Abercrombie & Fitch le ofrece dinero al programa Jersey Shore para que sus protagonistas no vistan ropa de la marca.
2.- Gran parte de la juventud mexicana adopta como moda la vestimenta de algunos narcotraficantes detenidos, como JJ o la Barbie.

En el primer caso, una marca se preocupa de ser asociada con unos personajes de un gusto y modales bastante dudosos. En el segundo, cuando alguien pensaría que otra marca tendría serios problemas debido a las dos detenciones consecutivas de personas de dudosa reputación vistiendo prendas donde su logo se ve de forma notoria, resulta que no, que la marca se revaloriza en el imaginario colectivo ante el hecho de que se convierte en la encarnación de ser (o parecer) pudiente, y sube la demanda de ese modelo vestido por los detenidos, ya sea en su versión real o en la imitada.

Esta anécdota habla de forma muy característica sobre México y en el cómo la gente percibe a las marcas y su publicidad: pareciera que en México la gente no sólo no odia a las marcas, sino que las necesita y las usa para expresar quienes son.

Así que cuando se usa ese cliché (por ejemplo, para hablar de banners) de que la gente es cada vez más insensible a la publicidad y hace todo lo posible por evitarla, pudiera ser que no, que en realidad la gente no preste atención a esas piezas de comunicación porque sean muy malas o porque, simplemente, no le dicen nada de interés. O porque nadie se preguntó si la gente tendría un motivo para interesarse.