La educación de 2025

MInistros de Educación de España

Leo en una revista del pasado fin de semana distintas entrevistas con algunos de los últimos Ministros de Educación de España, expresando su opinión al respecto de qué es lo que ha fallado en el sistema educativo del país.

Mientras disertamos sobre lo que fue (o no), nadie sabe cómo será la educación en 2025. Nuestros hijos van a la escuela a estudiar algo que sabemos que probablemente no les sirva para mucho en su futuro, pero tienen que ir porque “así es como son las cosas”.

La tecnología avanza y se nos van quedando caducas todas las referencias y las cartas de navegación que sirvieron en el pasado. La educación de tus hijos, o de los míos o de los de cualquiera, está probablemente más en nuestras propias manos que en las de cualquier Gobierno o Ministro que pase por el puesto en los años venideros.

Sin embargo, es ese un tema con el que no queremos lidiar y por eso el futuro es tan temible, porque depende de nosotros y ninguno queremos hacernos cargo de semejante responsabilidad; mejor se la dejamos a otro para así poder emplear nuestro tiempo en, por ejemplo, utilizar el último filtro de Snapchat, mientras esperamos que todo lo demás se resuelva por sí solo.

El día en que desaparecieron los idiomas

Torre de Babel

La implicación principal del crecimiento exponencial de la tecnología es la de que, por un precio cada vez más asequible, nuestros ordenadores tienen cada vez más capacidad para realizar cálculos por segundo.

Imagina, por ejemplo, la cantidad de variables a tener en cuenta y operaciones que ha de realizar un coche autopilotado en un instante determinado. Hace muchos años era imposible realizar tantos cálculos simultáneamente, y hace algunos menos años ya era posible, pero muy caro. Ahora, ambas dos se cumplen, y por ello es muy probable que un día, mucho antes de lo que te esperas mientras lees estas líneas, te veas dentro de un coche que circula de forma autónoma.

Siendo emigrante en un país cuyo idioma es distinto al del lugar en que nací, esa forma de crecimiento (del que puedes saber más leyendo estos textos que publiqué hace casi tres años) es tremendamente relevante cuando una máquina, vía la cantidad de cálculos por segundo que ya puede realizar, es capaz de traducir prácticamente en tiempo real lo que está diciendo tu interlocutor en una conversación:

Más aún si ese “traductor” lo puedes llevar encima:

Piénsalo así: estas traducciones serán más y más “en tiempo real” cuanto más tiempo pase, incluyendo además más y más idiomas. Hasta que lleguemos al punto en el que la palabra “idioma” desaparezca porque esté carente de significado alguno.
Se puede uno imaginar entonces a los traductores del mundo levantándose en armas contra las máquinas, igual que los taxistas se levantan y revolucionan contra Uber.

Adiós a la Torre de Babel.

El bolígrafo (o no) de Bogotá

Bolígrafo Bogotá

Me dieron el bolígrafo que se muestra en la fotografía que abre este post hace algo menos de dos años, cuando fui de jurado al Festival El Dorado en Bogotá.

Yo ni había reparado en ello, porque desde el inicio pensé que lo que había en la parte de arriba era una goma de borrar (porque ya saben que en los 80s y 90s los bolígrafos incluían una goma de borrar que no borraba nada), pero justo ayer en que necesitaba firmar un documento electrónico, me percaté de que no era una goma, sino la punta de un stylus para escribir en mi iPad.

Una muestra más de cómo ver objetos desde un punto de vista analógico o un punto de vista digital: para mí, la parte valiosa es la de la tinta, mientras que para alguien menor de 13 años la parte valiosa es la del stylus.

Historias del GPS

Woman shot

Elderly woman shot dead after Waze GPS app leads her, husband down dangerous Brazilian neighborhood.

O sea, lo que yo decía hace dos años.

Otra joya al respecto es la de este GPS “recalculando nueva ruta” (léase con voz de asistente de GPS) porque el conductor del coche no gira a la derecha (porque hay un barranco):

Todavía no está claro si estos accidentes son parte de la evolución de la tecnología, o si ésta ya está completamente desarrollada y hay en curso un plan de las máquinas para eliminar a los humanos de la faz de la Tierra. Cualquiera se fía.

Después del futuro

Adaptación de Coppertone

Este vídeo de una antigua entrevista a Isaac Asimov regresó de las profundidades hace un par de semanas para hacer sus rondas por todo mi timeline de Facebook:

Es interesante porque el comentario general era el de la admiración (obvia) por las palabras de alguien adelantado a su tiempo, pero también interesante por un fenómeno que nos atormenta, quizá sin saberlo: cuando el futuro se torna presente ya no sabemos qué es lo que sucederá a continuación.

Y no porque no haya futuristas, sino porque el futuro imaginado hace 60 años era más o menos lineal, pero ahora hay tantos posibles futuros que es complicado ponerse de acuerdo en cuál sería el idóneo para nuestra especie.

A ver si Jorge Camacho y sus amigos me echan una mano. Por lo pronto, voy a apuntarme a este workshop.


* la imagen que abre este post la encontré en este post sobre un antiguo anuncio de Coppertone *

Qué ocurre más adelante…

Un vistazo al pasado, en este apunte que mi madre encontró de uno de los muchos artículos que mi padre escribió entre 1985 y 1989 sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza.

Artículo sobre ordenadores y la enseñanza

Qué barbaridad, escribimos igual.

Gustavo Prado y Trendo, tu videoblog de tendencias

Gustavo Prado

Gustavo quiere ser transhumano, y aunque no nos conocemos personalmente, lo tengo en mucha estima porque, involuntariamente, es el responsable de que Singularity University se cruzara en el camino de muchos de nosotros.

Pero no estoy escribiendo sobre él por eso, sino porque desde hace unos meses tiene en marcha un proyecto de investigación de tendencias en formato de videoblog al que llamó Trendo.mx, donde publica joyas como ésta:

Danza, tecnología, moda y muchas otras disciplinas, tratadas de forma lo suficientemente clara como para entender fácilmente qué y por qué sucede en cada una de ellas. Ese nivel de observación provenga probablemente del hecho de que eso de las tendencias y la investigación de mercados no siempre le ha salido del todo bien, para muestra una charla suya en Fuck-up Nights:


Ya saben, un nuevo bookmark en sus navegadores:
Canal de Trendo.mx en Youtube

No es la app, estúpido

Usuarios interconectados

Parafraseo la famosa frase de Bill Clinton en su campaña de 1992 (“es la economía, estúpido”), para hablar de todas ocasiones en las que alguien comienza exponiendo su idea diciendo algo similar a:
“Hemos pensado en una app que…”

Me gusta pensar que la tecnología no es más que un habilitador para las ideas (no a la inversa), así que cuando escucho algo así no puedo sino pensar en que una app, por sí sola, no sirve para nada, pues depende enteramente de la gente que la utiliza.

Piensa en Whatsapp, piensa en Tinder, piensa en Waze. Son herramientas tan valiosas por la gente que conecta, no por su funcionalidad en sí misma. Es la gente que la usa la que hace de Whatsapp una herramienta más valiosa que Line. O de Facebook un lugar más valioso que Tuenti. La gente, y no la utilidad (que es similar en el par de ejemplos que cito) es la que da el valor.

Por eso, cuando alguien presenta una idea diciendo que es una app siempre me viene a la mente el ejemplo de Nike+. Recuerden cómo comenzó: un chip en tu zapatilla y una aplicación en el teléfono, sincronizados para “taggear” cuánto corres, y así poder agregar tus kilómetros en un lugar donde el resto de usuarios pueden hacer lo mismo.

Cuando alguien comienza a explicar su idea diciendo que tiene una app, pienso que es como si explicara Nike+ hablando durante dos horas de cómo está hecho el chip o la aplicación del teléfono.

Y no, ninguno de los dos es lo importante. Son imprescindibles, claro está, pero nunca como fin, sino como medio para que todos los usuarios y usuarias tengan la oportunidad de conectarse o compararse entre ellos gracias a una misma unidad (en este caso, los kilómetros) dentro de una plataforma.

Lo que importa no es la app, sino las relaciones que se establecen entre aquellos que la utilizan.

No está mal pensar en una utilidad y en cómo una aplicación podría ayudar a darle vida, pero tarde o temprano se van a topar con un muro si no piensan en qué es lo que tienen en común todos los usuarios que la utilicen (ser el que más corre, querer tener más citas, ser el mejor fotógrafo o encontrar la mejor ruta a casa en coche, por ejemplo). Si lo averiguan, tienen entre manos una plataforma. Y esa es su idea, no la app.

¡No es la app, estúpido!

Mucha tecnología en este mundo…

Tecnología y pan Bimbo

La tecnología y los nuevos miedos

Encabezados por el famoso FOMO, esto que me ocurrió hace un par de días en Starbucks sirve para ilustrar la nueva serie de miedos relacionados con la tecnología que nos persiguen hoy en día:

Portal cautivo de Telmex Infinitum

Ya saben, uno abre su ordenador portátil y el navegador comienza a llenar cada pestaña abierta con el contenido del portal cautivo del lugar de turno, el que te pide usuario y contraseña para conectarse a Internet, lo cual es una desgracia para gente que vive con decenas de pestañas abiertas, como yo.

Miedos inocentes, dirán, pero fundamentados al fin y al cabo.

Y así fue cómo recordé este otro post en Facebook de Jorge Camacho, al respecto de otros de sus miedos, por ejemplo el recién bautizado FOCMBT:

Miedos de Camacho

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