Crecimiento lineal y crecimiento exponencial

Uno de los principales conceptos que hay que entender para comprender la diferencia entre la industria de la publicidad y la de la innovación es la diferencia entre industrias que crecen linealmente vs industrias que crecen exponencialmente.

Para ello expondré un simple ejemplo. Imagínate que por cada paso que das, avanzas un metro. Así, cuando estás detenido has avanzado 0 metros. Cuando das un paso, avanzas 1 metro. Dos pasos, 2 metros, y así sucesivamente hasta que en el paso 30 habrás avanzado 30 metros. Si tuviéramos que expresarlo en una gráfica, donde el eje X es el número de pasos y el eje Y es el número de metros recorridos, se vería así:

Este crecimiento es el lineal.

En cambio, cuando hablamos de crecimiento exponencial la cosa cambia, porque en vez de tratar directamente con los números tratamos con el resultado de elevar 2 a la potencia de ese número. Así, y siguiendo con nuestro ejemplo de los pasos, cuando estás detenido (momento 0) habrás avanzado 2 elevado a 0 metros (o sea, 1). Cuando das un paso, habrás avanzado 2 elevado a 1 metros (o sea 2). Dos pasos, 2 elevado a 2 metros (4), y así sucesivamente, hasta que en el paso 30 habrás recorrido 2 elevado a 30 metros (o sea, 1073741824). La gráfica de esto que acabo de contar se vería así:

La adopción de tecnología, por el hecho de que cada vez puedes acceder a más poder de cómputo por mucho menos precio que hace un año o seis meses (si no lo crees, mira tu teléfono móvil y recuerda el que tenías hace tres años), sigue un modelo exponencial y no lineal, al igual que las nuevas “plataformas” de comunicación. En este punto, es destacable resaltar que en el modelo exponencial, si nos fijamos en la segunda gráfica, pasa muchísimo tiempo donde el número del eje vertical no es tan grande (los metros recorridos, en nuestro ejemplo) y parece que no está ocurriendo nada, hasta que de repente se dispara y ya todo el mundo sabe de la novedad, y pareciera que ésta surgió por arte de magia cuando en realidad llevaba muchísimo tiempo gestándose. Esto puede servir para explicar el por qué hace tres años Twitter lo usaban sólo los llamados “early-adopters” y de repente, un día, todo el mundo tiene su cuenta y postea sus mensajes en 140 caracteres.

La industria publicitaria sigue basada en el esquema de crecimiento lineal. En cambio, los “millennials” (y en general todo el talento con ADN digital de serie), funciona con un esquema mental más cercano al modelo exponencial. Por eso los talentos digitales no quieren ir a trabajar a una agencia de publicidad, porque donde antes podían recorrer 30 metros ahora pueden recorrer 1073741824, y porque probablemente estén más cerca de encontrar lo que buscan en Google, Tumblr o abriendo su propia compañía. Y por eso, por seguir ese modelo lineal, la publicidad y el marketing avanzan TAN despacio, lo cual es terrible para agencias y marcas porque, como escribiré mañana, “digital” ya no es un medio sino un nuevo paradigma.

True story. Y to be continued.

PS: Resulta que sé usar toda la suite de Adobe pero soy un torpe con Excel, así que muchas gracias a Pablo por ayudarme con las gráficas :)

Terror interconectado telefónico

El sábado, esperando a que me sirvieran mi comida en un restaurante, recibí un correo electrónico cuyo contenido era el de que un amigo me había dejado un enlace para visitar en mi wall de Facebook. Por no tener nada que hacer (siempre tardan mucho en servir la comida en dicho lugar) decidí acceder vía iPhone para leer el mensaje, obteniendo como resultado el de que cada vez que intentaba entrar a mi cuenta, la aplicación se cerraba. Así que, ni corto ni perezoso, entré al AppStore para descargar la última versión de la aplicación; ya se sabe que si el chiste era el de que cuando un coche no arranca, lo que hay que hacer es salir del coche y volver a entrar, ahora el chiste es que cuando un coche no arranca, entras al AppStore a descargar una actualización para el coche (estamos más cerca de Matrix de lo que pensamos)

Dos minutos después ya podía acceder a mi cuenta de Facebook, vi el enlace, lo visité, me pusieron la comida, comí y pude irme a casa, sin darle más importancia al hecho de la descarga realizada, hasta que de repente, a media tarde, mi teléfono comenzó a pitar una y otra vez, con ese sonido que tiene para los “nuevos mensajes de texto recibidos”. Pensé que quizá me había hecho famoso y todos llamaban o escribían para felicitarme y decidí hacerme el importante y no contestar, hasta que un rato después comprobé que no, que simplemente me estaban llegando notificaciones de toda interacción que alguien en Facebook realizaba conmigo, un bombardeo de interacciones, para ser exactos.

Terror interconectado, cap. 1

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