Niños y tecnología

La representación en el imaginario colectivo de la expresión “niños y tecnología” es la de alguien menor de diez años usando un teléfono o una tablet. Es una imagen limitada, que carece de matices mucho más interesantes como la relación con el dispositivo (por qué usar un ratón o un teclado, si puedes usar tu voz) o la relación de esos niños con conceptos aparentemente abstractos para ellos (por ejemplo, el dinero).

Por motivos quizá más que obvios, uno de los temas que más me interesa en la actualidad es el acercamiento de los niños a la tecnología, sobre todo porque creo equivocado nuestro enfoque de adultos que piensan constantemente en la misma como una fuente de posibles peligros. Quizá sea porque la explosión tecnológica sucedió ante nuestros ojos y, al desconocerla y no poder dimensionar sus consecuencias, no podemos percibirla de la forma natural e inocente en que lo hacen los más pequeños.

Pero tras leer un par de libros sobre el tema el pasado fin de semana pareciera que la solución como padres a los problemas que la tecnología ocasiona sea privar a los niños de ella, en vez de considerarla como lo que creo es, una de las más poderosas herramientas de expresión y desarrollo personal que jamás hayan existido. Negársela a los niños por los peligros que pueda conllevar (para qué salir a la calle, si te puede atropellar un camión) en vez de guiarlos para que hallen su propio camino es cerrarles las puertas del futuro.

Y para hablar de esa y otras cosas me vi un día en la televisión:

Y también en el vídeoblog de Ana Paola, mejor conocida en las redes como “Mamá Gallina”:

Charla en Platzi Conf 2017 (vídeo + presentación)

En mi charla de Platzi Conf 2017

La ilusión por algo es completamente subjetiva.

Hace casi 7 años di una charla en un evento TEDx en la Ciudad de México. Más allá de lo bueno o malo o correcto o incorrecto de lo que relaté en aquella charla, sí la recuerdo como un momento a partir del cual sucedieron cambios increíbles en mi vida. Y aunque he impartido muchas charlas desde entonces, nunca había vuelto a sentir una sensación similar hasta hace un par de semanas, cuando tuve la oportunidad de participar como expositor en la edición de 2017 de Platzi Conf.

No soy imparcial porque conozco y admiro a Christian y Freddy (los fundadores de Platzi y, por ende, del evento) desde hace años, pero en muy pocas ocasiones he podido sentir el calor y unidad de una comunidad como la que Platzi está gestando. Un ambiente increíble, un foro sensacional y todas las facilidades del mundo para contar por qué quien construye tecnología es hoy para los niños lo que para mí era la ciencia ficción que me llegaba por cine y televisión cuando tenía 5 años. De “Star Wars” a Platzi, pasando por “Logan’s Run”, i really enjoyed this one.

La presentación:

El vídeo de la charla:

Adicionalmente, un par de textos sobre la charla escritos por asistentes al evento:
· Pensar el futuro de América Latina a través de la ficción
· La importancia de construir la visión de futuro

Drones, gentrificación e historias

Drone view

Me quedé embobado viendo este vídeo grabado por un drone:

Aún estamos en esa fase en la que nos fascina más la tecnología que su uso. El drone porque sí, por así decirlo. Porque vemos cosas desde lugares desde los que no podíamos ver nada, salvo que tuviéramos un helicóptero. Pensé entonces en qué nuevas profesiones pudieran surgir una vez se nos pase la fiebre.

Imaginen un paisajista virtual, por ejemplo. O piloto. O guía turístico, con todos tus turistas usando Oculus Rift, por decir algo. Pero pronto ya no será suficiente, igual que para ver una película en 3D en el cine ya no basta con la curiosidad de ponerte unas gafas para verla, sino de si la historia es buena o no.

Sigo viendo el vídeo, y me acuerdo entonces de este mini-documental que vi acerca del proceso de “gentrificación” de Wynwood, una de las zonas “cool” de Miami:

Se me ocurrió, de pasada, que ambos vídeos pudieran tener algo que ver. Que un drone, aparte de grabar, puede ser programado para hacer todos los días el mismo recorrido y así poder ver los cambios en esos lugares por los que pasa. Porque, al fin y al cabo, ya quedó legislado que el espacio aéreo de una propiedad no pertenece a la propiedad.

Traigan sus drones, damas y caballeros, pero no se olviden de traer también una historia.

Las palabras desgastadas

Palabras

La publicidad es una industria que se basa, sobre todo, en las palabras. Y somos expertos los publicistas en manipularlas a voluntad, aquí y allá, para darnos la razón o convencer de lo imposible a quien está al otro lado de las mismas.

Pero, cuidado, porque las palabras se desgastan. Aunque parezca que siempre están ahí, su uso repetido e indiscriminado termina por dejarlas huecas, como los “Te amo” de una pareja que ya cayó en la más absoluta de las rutinas, por ejemplo.

Vienen a mi mente muchas palabras de moda que se han cruzado en mi camino:
“Sinergia”, “Ecosistema”, “Singularidad”, “Innovación”, “Disrrupción”.

Aunque estén ahí y se usen, no por ello quiere decir que aún signifiquen algo. Son, simplemente, armazones huecos de lo que una vez se quiso decir, y que ahora ya no tiene ninguna relevancia.

O como dirían los Living Colour:

Words are very important but then if we take them too seriously we destroy everything.

Los correos-chat

Icono de correo electrónico

Gracias a intentar buscar apoyo a nuestra campaña para VERBAL (ehm… échennos una mano, ¿no?) he pasado dos semanas enviando y recibiendo correos electrónicos de todo organismo viviente de ambos hemisferios del planeta.

Tanto trasiego de mensajes me reveló una pequeña anécdota/peculiaridad que tiene que ver, a grandes rasgos, con cómo se usa el correo electrónico dependiendo del lugar con el que te comunicas: de forma bastante más barroca y recargada en países latinos, de forma un tanto áspera o distante en países anglosajones. Me explico.

Los correos enviados a o recibidos de países latinos suelen tener un formato más parecido a una carta. Ya saben, “estimado” o “querido” para abrir, luego un cuerpo del mensaje, y al final alguna expresión de “saludos” o “abrazos” precediendo al nombre del remitente para cerrar. Todo muy educado.

En cambio, en los países anglosajones los correos tienen más que ver con una versión en tiempo “casi-real” de un chat, como si no existiera Gmail sino sólo Gtalk. Y en un chat uno ni se presenta en cada mensaje ni lo cierra con su nombre, simplemente dice lo que tiene que decir y ya. Imagínate que cada charla por Whatsapp se desarrollara así:

Querido Dani,
vemos el brief?
Saludos,
Salles

                Estimado Salles,
                Sí
                Abrazo,
                Dani

Así que los correos entre personas que se conocen van directamente al grano, y uno se queda un poco patidifuso porque, ante nuestro hábito de encabezados y firmas, uno percibe los mensajes como ásperos, hasta que entiendes que el formato no tiene nada que ver con educación sino, quizá, con costumbre o ahorro de tiempo.

La curva de aprendizaje de los parquímetros

Un fenómeno pintoresco que uno puede observar últimamente en las calles de la Ciudad de México es la cara de asombro de aquellos que intentan usar por vez primera uno de los (relativamente) nuevos parquímetros instalados para conseguir el ticket que les permita ocupar el espacio público con sus coches durante un determinado tiempo.

Curva de aprendizaje

La cara (a mí, al menos) remite directamente a las gráficas que explican la curva de aprendizaje de cualquier dispositivo; ya sabéis, aquello de cuanto aprendes o cuantas cosas puedes hacer con él en cuanto tiempo, y dependiendo de la forma de la curva puedes determinar la facilidad o complejidad de uso. Y por las caras, insisto, parece que más que curva fuera una línea recta pegada al eje vertical, porque la verdad es que usar un parquímetro en la Ciudad de México es MUY complicado.

Continue reading La curva de aprendizaje de los parquímetros

Objetos analógicos vistos con mirada digital

No sé si recuerdan este antiguo post en este mismo blog hablando de cómo necesitábamos aprender algo que pudiera llamarse “Historia de la Tecnología”, porque este post también va por ahí. Pero mejor comienzo por el principio.

Viajar no es tan divertido si el motivo del viaje es el trabajo. En serio. Así que intento paliar el aburrimiento que me producen los aeropuertos y las escalas leyendo. Mayormente libros, pero últimamente también algunas revistas, así que me volví aficionado a la versión impresa de Wired. Encontré en la de Enero un reportaje sobre las diversas charlas del evento Wired 2011, y en la crónica de la de Richard Seymour encontré un par de textos que me hicieron click:

“¿Qué es esto?” preguntó Richard Seymour en un momento de su presentación, apuntando a una foto de una máquina de escribir proyectada en la pantalla. “La pregunta no tiene truco. Es una máquina de escribir.” Y entonces mostró un vídeo con la respuesta de un niño de ocho años a la misma pregunta: “Es una computadora que imprime mientras tecleas, y no necesitas enchufarla a ningún sitio.”

La audiencia rió, pero Seymour, diseñador, trataba de exponer su punto: una máquina de escribir es simplemente una máquina de escribir porque la percibimos como tal. Lo que inicialmente podría verse como un dispositivo desfasado y analógico podría ser el modelo a seguir para algo avanzado y digital. “No es la tecnología la que nos retrasa,” explicó Seymour. “Lo que nos retrasa es nuestra falta de imaginación.”

No necesariamente estamos viviendo una revolución digital, concluyó más tarde el conferenciante. Estamos viviendo una revolución analógica “facilitada digitalmente”.

Me pareció fascinante, una segunda vida (a través de las miradas “digitales” de quienes nunca conocieron su uso “analógico”) para todos esos objetos que parecían caducos. Porque, por ejemplo, para un niño de ocho años una máquina de escribir es un objeto cool porque imprime sin enchufarlo, y una revista impresa es, en realidad, un iPad que no funciona. Tendremos que ponernos a investigarlos de vuelta… y hablar con un montón de niños de ocho años.

La mafia de los vídeos tiernos en YouTube

Después de semejante presentación en el blog, y el desmedido autobombo que hice en Twitter, tenía que salir con un muy buen artículo para mantener las expectativas.

Así que les aviso de antemano: van a quedar total y absolutamente decepcionados.

Bueno, vamos al tema que nos compete. Si el título les pareció demasiado alarmista y conspiratorio, están completamente equivocados. Creo firmemente en que hay una mafia que se lucra con los videos tiernos de YouTube.

Continue reading La mafia de los vídeos tiernos en YouTube

Your cell phone has more power…

Los irresistibles QR-Codes

Yo la verdad es que no sé cómo andan las estadísticas de uso de los códigos QR, si sube o baja, si sólo es una cosa de early adopters o si ya es muy popular, ya saben, todas esas cifras con las que de repente se matan ideas propias y ajenas sólo porque un número dice que de momento la gente que usa una tecnología determinada no es “suficiente”. Pero entonces estamos en un bucle terrible, porque como la cifra nunca llega al número deseado nunca invitamos a la gente a que la use para que así un día podamos llegar a la cifra que deseamos.

Bueno, no sé. Sólo sé que últimamente, cada vez que veo uno de estos códigos, tengo que ir corriendo a tomarle foto y escanearlo para saber qué dice o a dónde me lleva. Y simplemente soy un tipo con un teléfono que sabe que hay unos códigos que se llaman QR y que sirven para acceder a nuevos contenidos. O sea, que no soy tan especial, y esta tecnología quizá tampoco lo sea.