La vida eterna… o no

Who wants to live forever - Queen / Highlander

Con el crecimiento exponencial de la capacidad de cómputo de los dispositivos que nos rodean, los retos que antes presentaban problemas de factibilidad ahora se volvieron más bien de tipo ético. Por ejemplo, y con las debidas salvaguardas, podemos pensar en que ya no hay mayor problema en que un coche autónomo te pueda llevar de un punto A a un punto B (factibilidad), pero que sigue sin resolverse el tema de cuál es el menor de los males en caso de un accidente que no se pueda evitar (el famoso “trolley problem”).

Así que, siguiendo por esa senda, uno pudiera pensar que otras muchas cuestiones que ahora ni siquiera somos capaces de concebir pudieran pasar a un plano ético en los años venideros, como por ejemplo ¿te gustaría vivir para siempre?

Hoy es una pregunta referida a la factibilidad (“¿crees que algún día podremos vivir para siempre?”), pero que, al igual que con los coches, dentro de unos años quizá pudiera ser de tipo ético (“¿te gustaría vivir para siempre?”).

Es una cuestión que muchas veces hago a mis alumnos, con respuestas variadas y de todo tipo, porque las distintas capas culturales que cada uno lleva consigo pesan (y mucho) a la hora de responder. Porque si podemos vivir para siempre, ¿qué será de nosotros si nuestros seres amados no quieren hacerlo? ¿o en dónde entran las religiones cuando desaparece la promesa de la “reencarnación” o la “vida eterna” más allá de aquí donde vivimos? También podríamos, si quieren, entrar en otras muchas disquisiciones de tipo legal o filosófico, por ejemplo: ¿Podrá hacerlo cualquiera? ¿Sólo los ricos? ¿Cómo se redefiniría el concepto de sobrepoblación? ¿Y el de uso de los recursos? ¿Seguirían naciendo niños? ¿Necesitamos colonias en otros planetas porque aquí ya no cabríamos?

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Lag de videojuegos en la vida real

Definición de LAG en Wikipedia (o una definición en castellano):

In online gaming, lag is a noticeable delay between the action of players and the reaction of the server in a video game. Although lag may be caused by high latency, it may also occur due to insufficient processing power in the client (screen-lag). Screen-Lag can also happen in single player games as well.

Lo que en la vida real se vería así:


O así:


Portada del videojuego DOOM

Videojuegos con lag he vivido muchos, pero creciendo en los años 90 uno de los primeros con los que me topé fue el mítico DOOM. Para que lo disfruten un poco más, les dejo un enlace donde poder jugarlo en línea (y aquí una pequeña lista de instrucciones sobre las teclas que necesitarán para ello).

Clichés vividos al máximo

Hay veces en que los clichés se materializan de forma tan literal que da hasta risa. Por ejemplo, ya saben de ese cliché que provoca que todas las marcas quieran que sus usuarios “vivan su vida al máximo”, un mensaje enunciado de diferentes formas… incluida ésta tan explícita que me encontré ayer en una calle de la Ciudad de México:

GNC - Vive tu vida al máximo

Yo sigo pensando que las marcas deberían prestarle más atención a la gente que quiere vivir su vida al mínimo 🙂

Desparramado e interactivo, capítulo 24

En la columna de este mes para Interactiva Digital me dio por pensar en todas esas marcas que sólo le hablan a gente que “quiere vivir la vida al máximo”…

Portada Interactiva Diciembre 2013

La gente que quería vivir la vida al mínimo
Estaba viendo el maravilloso documental “Searching for Sugar Man”, esa historia mágica y sorprendente sobre un talentoso cantautor llamado Sixto Rodríguez, caído en el olvido en el deprimido Estados Unidos surgido tras la guerra de Vietman, y me dio por pensar en que por qué habrá muchísimas más historias y canciones tristes que otras que evoquen situaciones más alegres.

Me respondí a mí mismo que, probablemente, esto ha de tener que ver con que la atención y la empatía de cada cual se dirigen hacia los que cuentan (o cantan) historias similares a las que le ocurren a uno, y como en la vida siempre suele haber más gente a la que no le va tan bien que gente a la que sí, al final las historias de amores perdidos o imposibles siempre serán más que las de amores con final feliz, por poner un ejemplo.

Rápidamente se me traspapelaron las ideas, y me dio entonces por pensar en todos esos briefs de marcas que se acumulan en los escritorios de quienes nos dedicamos a publicidad, con ese monótono y repetido párrafo que reza: “Target: Jóvenes de 18-25 años, de nivel socioeconómico B/B+/C, los cuales quieren vivir la vida al máximo”.

La frase, más allá de lo obvio del cliché, plantea un problema, alimentado de esa literalidad que atormenta a las marcas, y que provoca que, como tal o cual producto es para gente que quiere vivir la vida “al máximo”, al final suele haber un spot de televisión donde se muestra a mucha gente viviendo su vida “al máximo”, por lo general gracias al efecto de mágico elixir que plantea el producto cuyo logo cierra el anuncio. Para que los que lo vemos y queremos vivir nuestra vida “al máximo” nos sintamos inspirados. O envidiosos o motivados. Ya saben, pura “aspiracionalidad”.

Fue entonces cuando, recordando la historia de Rodríguez y todas esas canciones que tanto nos gustan porque nos evocan amores perdidos, proyectos fracasados o tropiezos inoportunos, me pregunté si realmente las marcas no están desaprovechando una oportunidad única de hablarle a todas esas personas que, a lo mejor, no sólo no quieran vivir su vida “al máximo”, sino que, incluso, puede que quisieran vivirla “al mínimo”.

Gente que no empatice con los triunfadores de cada spot y campaña, sino con gente a la que le pase algo jodido porque a lo mejor en ese momento ellos también lo están. O que empaticen con las campañas porque sus protagonistas quieren ser aburridos o, simplemente, busquen hacer otra cosa porque en la que realmente amaban no consiguieron llegar muy lejos. No más bungee jumping, brillantina, sonrisas o fiestas hasta el amanecer.

Imaginen. Publicidad para gente que no quiere vivir su vida al máximo, sino simplemente vivir su vida. Como Rodríguez.

De casa a la oficina y de la oficina a casa

Lo que solía hacer para llegar a mi anterior trabajo era levantarme a las 5 de la mañana, estar en el gimnasio a las 6 y después de hacer algo de ejercicio y ducharme, estar en la oficina a las 7:30am. Y cuando no iba al gimnasio me levantaba a las 6 para estar en la agencia a las 7, porque era mejor estar una hora solo en la oficina que pasar una hora atascado en el tráfico (porque en la Ciudad de México salir veinte minutos antes o después puede implicar pasar una hora más o menos en el coche).

Así que pueden imaginar lo desubicado que me encontré el pasado martes, mi primer día de trabajo en Flock (cuya hora de entrada son las 9 de la mañana), cuando mi despertador sonó a las 8 porque vivo a diez minutos (caminando) de la oficina. Y es que todavía no me recupero de la impresión de poder ir todos los días a comer a casa, e incluso, si me apetece, dormir una siesta. Punto a favor.

Success isn’t just about…

La caja 50… y algunas otras más

Ahí está la caja número 50 de la mudanza, en un pequeño guiño que dejó dibujado Dana hace un par de meses. Hace una semana llegó al fin el camión de la mudanza para llevarse todas las cajas (las cuales fueron buena excusa para aprender cómo funciona iMovie):

Así que ya podemos decir que tenemos todo en casa (supongo que ya podemos llamarla así):

Pummelvision y tu vida en vídeo

Adoro Pummelvision, de tan simple como es: un sitio que toma las fotos que has subido a distintos lugares de la red y las recopila en un vídeo con su correspondiente banda sonora, que puede ser compartido en Vimeo o Youtube.

Por ejemplo, este es el vídeo generado a partir de las imágenes que he subido a mi cuenta de Facebook:

(vía Fefa Romano)

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 2

Otras dos imágenes aparecidas sin motivo aparente en mi pantalla. La primera es una liquidación de productos por un gran motivo, avistada por Marc Sallent en Barcelona:

Liquidación por empezar a vivir la vida

La otra es triste pero dulce. Y hermosa. Mejor hermosa que triste. El amor que vive, aun separado por la frontera de México (Sonora) con Estados Unidos (Arizona), algo que ni en Tijuana se puede hacer ya, tocar a tu amado en el otro lado (visto en El País):

Amor en la frontera

Early abandoners y los que estamos desubicados

Es absurdo. Tengo una cuenta en Facebook, que uso diariamente. Y muchos amigos en ella. Cierto día, hará un par de años, y visto lo mal que le va a uno en lo sentimental, decidí que con quien tenía problemas era con este mismo que les escribe, lo cual unido al concepto de lo que es el “anillo de compromiso” de esta era virtual (el “relationship status” de Facebook) me animó a colocarme en una relación sentimental problemática conmigo mismo:

Relationship status del falso Daniel

No es complicado, y si uno lo piensa, tiene sentido, puede haber dos “Daniel Granatta” igual que hay cuarenta mil “Juan Pérez”, ¿no? Simplemente abres otra cuenta de Facebook con el mismo nombre pero distinta dirección de correo, te auto-agregas como amigo y listo, ya estás preparado para una relación contigo mismo:

Daniel is in a relationship with Daniel

Eso sí, tengan cuidado, porque si en la cuenta de Facebook original agregas como dirección de contacto la dirección de correo electrónico con la que abriste la segunda, entonces esta última desaparece, sin avisar. Y viceversa (esto debe ser doloroso).

El caso, insisto, es que es absurdo lo que me ocurrió a partir de entonces, y es el hecho de que probablemente mi segunda cuenta de Facebook (la que uso para estar en una relación conmigo mismo, y que no tiene ninguna actividad) aparece listada en esos listados de “Gente a la que deberías conocer”, vía los amigos comunes y esas cosas. Y entonces muchos de los que ya son mis amigos en Facebook, probablemente pensando que aún no me tienen agregado en Facebook, agregan mi perfil falso suponiendo que están agregando al verdadero que ya tienen agregado.

No sé si me explico, pero el caso es que me llegan correos como éste:

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