Terror interconectado telefónico

El sábado, esperando a que me sirvieran mi comida en un restaurante, recibí un correo electrónico cuyo contenido era el de que un amigo me había dejado un enlace para visitar en mi wall de Facebook. Por no tener nada que hacer (siempre tardan mucho en servir la comida en dicho lugar) decidí acceder vía iPhone para leer el mensaje, obteniendo como resultado el de que cada vez que intentaba entrar a mi cuenta, la aplicación se cerraba. Así que, ni corto ni perezoso, entré al AppStore para descargar la última versión de la aplicación; ya se sabe que si el chiste era el de que cuando un coche no arranca, lo que hay que hacer es salir del coche y volver a entrar, ahora el chiste es que cuando un coche no arranca, entras al AppStore a descargar una actualización para el coche (estamos más cerca de Matrix de lo que pensamos)

Dos minutos después ya podía acceder a mi cuenta de Facebook, vi el enlace, lo visité, me pusieron la comida, comí y pude irme a casa, sin darle más importancia al hecho de la descarga realizada, hasta que de repente, a media tarde, mi teléfono comenzó a pitar una y otra vez, con ese sonido que tiene para los “nuevos mensajes de texto recibidos”. Pensé que quizá me había hecho famoso y todos llamaban o escribían para felicitarme y decidí hacerme el importante y no contestar, hasta que un rato después comprobé que no, que simplemente me estaban llegando notificaciones de toda interacción que alguien en Facebook realizaba conmigo, un bombardeo de interacciones, para ser exactos.

Terror interconectado, cap. 1

El pánico me invadió, claro, porque los mensajes que los amigos dejan sí es algo que tarde o temprano voy a ver, pero igual que dejan mensajes también hacen tests de galletas de la fortuna o me dicen de qué maldito color es su aura, e imaginé mi teléfono pitando por cada vez que eso ocurre, convirtiéndose en una especie de generador de código Morse vía la famosa onomatopeya acústica de TING!-TING! (sería un gran momento, el de pedir auxilio generando un código Morse abriendo galletas de la fortuna en Facebook que dejan alertas en los teléfonos de los amigos)

Así que, afortunadamente, aún hay una solución para desfacer los entuertos que causan esas aplicaciones que instalan lo que no deben sin pedir permiso a nadie (o igual sí lo piden y yo le voy dando OK a todo y por eso no me entero)

Hay que acceder a la seccion de Settings del teléfono y allí pulsar sobre la opción Notifications, que suelen estar activadas por defecto.

Terror interconectado, cap. 2

Allí encontramos la causa de que mi teléfono genere código Morse, las notificaciones de Facebook, cuya flecha hay que pulsar para…

Terror interconectado, cap. 3

… poder desactivar la opción Alerts:

Terror interconectado, cap. 4

Ahora vuelvo a tener un teléfono que sólo envía las notificaciones que le pido que me envíe. Por cierto, las búsquedas de imágenes de “iPhone alert” devuelven resultados pintorescos, hay que ver qué cosas instala la gente en sus teléfonos.

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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