Tus hijos y las distopías perezosas

Black Mirror - entrada

Hay muchos motivos por los que escribir obras de ficción que pudieran clasificarse dentro del género “Distopía”. Uno, obvio, es el de que dichas obras se conviertan en una advertencia (como les contaba en este post) de lo que no queremos que suceda; piensen en “Minority Report”, de Philip K. Dick, o “The Handmaid’s Tale”, de Margaret Atwood.

Otro motivo es, simple y llanamente, el del entretenimiento sin ningún otro propósito, lo cual suele tener siempre buena acogida porque como humanos estamos programados por defecto para estar más atentos y receptivos a las noticias negativas que a las positivas.

Quizá fue por eso, ahora que se anuncia la temporada 4 de “Black Mirror” (probablemente el emblema de la distopía de la cultura popular de hoy), por lo que recordé algo que mencionó Jim Dator en el transcurso de una conferencia que impartió el pasado mes de Octubre en las instalaciones de CENTRO en la Ciudad de México.

Conferencia de Jim Dator en CENTRO

Decía Dator, al que pueden reconocer por su corte de pelo inolvidable y por ser algo así como el Padrino de la disciplina de los Estudios de Futuros, que de todas las formas posibles de pensar en el futuro, la distopía era la más perezosa de todas. Porque es fácil (aunque necesario) pensar en todo lo que puede salir mal, y que se requiere talento, fe y trabajo para pensar y visualizar otros posibles futuros que puedan estar delante de nosotros y que sean lo más positivos posibles para la mayor cantidad de gente posible, lo que él denominada Eutopías, el mejor mundo real que podamos imaginar y alcanzar, al contrario que las Utopías, que por su propia definición son inalcanzables.

Los niños
Seguro que todos queremos lo mejor para nuestra descendencia. Seguro que cuando consumen entretenimiento pensamos que lo ideal es que vean algo que los haga querer ser científicos, arquitectos, bailarines, artistas, etc.

Nosotros, en cambio, consumimos (cada vez más) contenidos que nos hacen pensar en qué mundo tan jodido le estamos dejando a nuestros hijos, “Black Mirror” o “Mr. Robot” se me vienen a la cabeza, lo cual entronca directamente con una de las citas más famosas de Fred Polak en su obra “The Image of the Future”:

The rise and fall of images of the future precedes or accompanies the rise and fall of cultures. As long as a society’s image is positive and flourishing, the flower of culture is in full bloom. Once the image begins to decay and lose its vitality, however, the culture does not long survive.

Así que, de tanto consumir historias distópicas como entretenimiento, uno no puede sino recordar otras épocas en las que de alguna manera “el futuro” (o “los futuros”) se aventuraba como algo más prometedor y floreciente (pienso específicamente en la época posterior a la 2ª Guerra Mundial, o incluso los años 80), y pensé que quizá algo que pueda facilitar que nuestros hijos tengan un futuro mejor sea no sólo el que ellos quieran ser inventores o científicos, sino que nosotros consumamos cosas que hagan que queramos que ellos quieran ser inventores o científicos.

De qué sirven todas las ilusiones de los hijos si los adultos pensamos que el mundo es un lugar que no merece la pena, porque eso es lo que dan a entender las únicas imágenes del futuro que consumimos últimamente (esas “distopías perezosas”).

Entretenimiento sí, pero con propósito. Algo que compartir con los más pequeños, en vez de sólo decir “Oh shit”. No estaría mal.

Published by

Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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