New kid on the blog: Said García

Traté de contratar a Said varias veces (tanto en Grupo W como en JWT México) desde que lo conocí, siendo él planner en Havas Digital, en la Campus Party de 2010, a la que llegó acompañando a mi amiga Ana. Protagonista de uno de los canjes que hemos realizado desde que este blog abrió sus puertas, trabamos buena amistad después de que por casualidad compartiéramos taxi un día en que yo iba a que me entrevistaran en Dixo. Y varios intentos y un Benito Bodoque después, qué casualidad la de que termináramos entrando a trabajar los dos el mismo día en Flock.

Así que pensamos que ésta podía ser también una buena semana para que comenzara a escribir en este lugar, ¡bienvenido Said!

Peligrosa sincronía entre una abuela y unas galletas

Siempre me pareció curiosa (y sospechosa) la sincronía entre uno de los vídeos de reacciones más famosos al “2 Girls 1 Cup”, protagonizado por una inocente y sorprendida abuelita, y este antiguo spot de una conocida marca de galletas en México.

Comprúebenlo ustedes mismos, abuelita a la izquierda, galletas a la derecha:

Puede que sea una versión “Youtubesca 2011” de otras coincidencias más clásicas como “Dark Side of the Rainbow”.

Camotes vs Nazgûl

Un camote es una raíz similar a una patata, y en la Ciudad de México se pueden conseguir en los carritos de algunos vendedores ambulantes, que circulan emitiendo este sonido tan fantasmagórico (gracias a Juan Pablo por el vídeo):

Qué curioso que el sonido del carrito se asemeje tanto al chillido de los Nazgûl de la trilogía de “El Señor de los Anillos”:

Hay veces en que uno ya no sabe dónde terminan las coincidencias y dónde comienzan las paradojas…

No todas las pantallas son iguales

El fin de semana discutía con un par de personas que rondan los 50 años sobre el internet y la juventud.

Ellos, gente que está en los medios, argumentaban que los niños y adolescentes están pasando por la peor época de la historia, pues ha dejado de salir y vivir el mundo en pro de pasarse su día frente al sillón jugando videojuegos y navegando en internet. Ya no hay interacción con otros niños más que en la escuela, interacción que no genera mayor amistad que una amistad de oficina, dos personas juntas en un solo lugar temporalmente y de forma obligada.

Hasta cierto punto tienen razón; hubo una generación educada por la televisión que se formó gracias a la generalización de la tv por cable con programación enfocada en ellos, pero esa fue la generación de niños de los 90. Aunque es exagerado decir que no se salía a la calle, sí es cierto que los niños de departamento teníamos más qué ver con los programas de Cartoon Network que con los vecinos.

Pero no todas las pantallas son iguales, y la computadora, a pesar de ser una pantalla, es completamente diferente.  En la televisión se comunica en un sólo sentido y su principal objetivo es que no te despegues de ella. En la computadora sucede todo lo contrario, pues invita a irse. Tener acceso a textos y fotos de lugares lejanos, a videos hechos por alguien ajeno detona querer saber más. Al mismo tiempo la gente que hace contenido para internet debe saber que el usuario siempre está de paso, excepto cuando algo es tan llamativo que atrapa su atención (y aún así, es posible que después de un par de minutos, esa atención se agote).

Esa capacidad de decisión crea gente más informada. Isaac Asimov decía que con internet, si te interesaba mucho el beisbol terminarías aprendiendo de matemáticas y si te gustaban mucho las matemáticas aprenderías de beisbol. Los intereses ahora son capaces de llegar hasta donde el usuario desee, no hasta donde le digan. Lo anterior es un gran insight de los tweens y los teens de hoy, con mucho más poder de decisión sobre lo que consumen que cualquier generación anterior.

¿Qué pasaría si en lugar de hacer publicidad digital que buscara atrapar la atención del cliente, hacemos publicidad de bolsillo apta para navegar la web; publicidad que acompañe, proponga y facilite?

Hablando sobre “piratería” y autores en TelmexHub

Llevaba cierto tiempo buscando una oportunidad para convertir en charla este post que sobre libros y “piratería” publiqué el año pasado. La invitación que me hizo Guillermo para participar en la Gira TelmexHub de 2011 me vino que ni pintada, y con tres presentaciones pendientes por delante pensé que sería interesante recuperar aquel antiguo post en forma de charla, para compartir esa experiencia con los asistentes al evento que iba a celebrarse en Mérida los días de este pasado fin de semana:

Once cosas que aprendes de piratería cuando escribes libros from Daniel Granatta on Vimeo.

También subí a Slideshare una copia de la presentación que utilicé, primera versión de las varias que imagino que esta charla pueda tener, pues el tema da para largo:

Once cosas que aprendes de piratería cuando escribes libros

Adicionalmente, y a modo de anécdota, me encontré con una crónica de la charla en la que su autor dice que dije exactamente lo contrario de lo que dije, así que pondré por escrito lo que quería decir con la charla como cierre de este post: cuando escribes libros, la “piratería” de tus libros es una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida.

Thumbs up for rock’n’roll!

En el evento de la semana pasada en Paraguay, Tiago cerró con este vídeo maravilloso de un niño animándose a sí mismo y a otros niños a que practiquen y practiquen y practiquen hasta que aprendan a montar bien en bici:

Si esto no les recarga las pilas, entonces no sé qué pueda hacerlo 🙂

El peso de los Likes

Aunque conozcan fans de Bob Esponja, no sé si serán tan fans como los niños de este anuncio:

A estos niños no les alcanza con un botón de Like para expresar su pasión por Bob Esponja, pero de momento su Like en Facebook pesaría tanto como el de cualquier otro que gritase un poco menos. Me pregunto entonces cuántos Likes de Facebook son realmente de fans (de los que van a regresar diariamente a buscar más al lugar donde dieron Like) y cuántos son simplemente clicks a un botón porque es sencillo dar click a un botón que dice Like (pero va a ser complicado que regresen).

O dicho de otra manera, ¿para qué quieres un millón de Likes si sólo cien personas de ese millón regresan regularmente a por más contenidos?

O me hacen sentirme especial o no me manden nada

Me siento como el día en que me dieron cierto astronómico e impersonal número de usuario para usar un taxi en Monterrey. Pero bueno, comienzo por el principio, que es ver lo felices que son los protagonistas de este maravilloso spot cuando terminan de hornear el pan 1000001:

Luego me llega este mail, donde me dicen que soy un “early-adopter” cool y trend-setter por haber sido el usuario 30512 en suscribirse al servicio BranchOut:

Pero yo qué quieren que les diga, aunque el servicio tenga ya más de un millón de usuarios es deprimente ser el usuario 30512. Si me hubieran dicho que estaba entre los mil primeros, por ejemplo… o que me hubieran mentido a mí y a todos y nos hubieran enviado un mail que dijera que éramos el usuario 100. Pero no, soy el 30512, ni mucho ni poco, ni fú ni fá, nada que presumir. O sea, que un correo que quería hacerme sentir especial me deja en realidad en crisis existencial.

¿Cómo se sentirá el pan 1000001?

¿Cómo han cambiado los videojuegos al público?

Es cierto, los videojuegos vinieron a cambiar el modo de contar historias por completo, cambio que noto especialmente en dos puntos:

  • El cambio en la perspectiva del espectador

Las películas y el teatro se narran la mayoría de las veces en tercera persona, e incluso cuando no, el observador ve la acción de forma omnipresente, no desde el punto de vista de algún protagonista; la composición de los cuadros depende de eso y se siguen utilizando convenciones de hace siglos (como por ejemplo, que los personajes entran por la izquierda y salen por la derecha). Los videojuegos están explorando las posibilidades de la narración en primera persona, que pretende ser más realista. Curiosamente creo que ocurre lo contrario, que se siente mucho más acartonada, porque no estamos acostumbrados a escuchar historias así. Justamente las simulaciones desde los ojos del protagonista más realistas resultan sumamente incomodas, como Mirror’s Edge, juego donde hasta las marometas hacen que la cámara gire, mareadoramente. Es imposible jugarlo en una tele grande, las náuseas ganan.

En cambio los juegos en tercera persona generan más inmersión, pues es el estilo que conocemos emocionante ¿o las persecuciones de autos de las pelis de James Bond se verían mejor si cámara estuviera montada en el asiento del conductor? Claro que no, así no sabríamos que los malditos rusos explotaron en mil pedazos antes de que su auto cayera por un barranco.

  • La capacidad de aprendizaje experiencial, cambiando por tanto la formación del espectador  

Antes SÓLO los héroes de las películas hacían cosas imposibles, como matar todo un ejército con sus propias manos, o manejar a través de la ciudad a toda velocidad huyendo de la policía, los SWAT, el ejército y la mafia a la vez. Ahora cualquiera puede hacerlo después de cenar. ¿qué tipo de heroicidad le quedan entonces a los protagonistas? El espectador ya puede opinar con conocimiento de causa acerca de las acciones del héroe y distinguir en qué se equivocó.

Me pasó específicamente con True Grit, de los hermanos Coen. Cuando  “Rooster” Cogburn –el héroe vaquero rudo y sucio, pero de buen corazón- cabalga frente a tres de sus enemigos, disparando y recibiendo fuego, instintivamente pensé que no era tan difícil sobrevivir, sólo debía atinar al que tuviera más cerca, mientras que con la pistola de la otra mano mantener a raya a los dos secuaces, para luego romper la cabalgata en círculo y repetir el proceso… cuando mi otro lado del cerebro entró a recordarme que no sé montar y menos disparar dos revólveres a la vez, me di cuenta que yo ya lo había hecho… en Red Dead Redemption, el genial juego de vaqueros de rockstar Games.

Y que Batman no quiera darme lecciones, que también acabé Arkham Asylum. 😉

El espectador cambia: ¿cómo pretende cambiar la publicidad para seguir siendo escuchada?

Cómo ganar un millón de fans sin tocar una sola nota

Dice Dave Grohl que a sus conciertos se va a bailar, no a pelearse. Yo ya era fan de Foo Fighters, pero redoblo mi voto después de esto, bendito YouTube: