FWD: una carta

hola

Desde que era pequeño siempre tuve un lugar favorito,
siempre creí que los lugares eran las personas,
en el que el destino es encontrate en ese momento justo en el que el compartir algo es el todo,
en donde la belleza despierta el alma para actuar y compartir,
compartir una vez más esos retos con amigos,
diseñar y crear todo en la mente, para buscar a las personas que le daran vida,
el encontrar la fuerza y la actitud de hacer y ser parte de algo aún más grande.

Vernos en desacuerdo con las cosas como están, para ir un paso más allá,
el ser recordados por las reglas que hayamos roto,
el no decir todo lo que pensamos, pero sí hacer todo lo que pensamos.
el perder para encontrar, y el encontrar para perder nuevamente.

Encontrar a ese líder que logra sacar algo increíble de gente normal para volvernos no tan normales,
el que planea a un año sembrando maíz, para luego planear una década sembrando árboles y que planea una vida entrenando y educando personas,
y que cuenta esa idea increíble para que la olvidemos, para luego mostrarnosla nuevamente y recordarla, hasta involucrarnos para entender.

La vida debería de ser tan simple como el efecto de contagiar un buen chiste y recibir una sonrisa a cambio,
el mantenerla simple, pero no sencilla, el mantenerla increíble,
la vida es un viaje en donde no se crean nuevos lugares, si no el todo se ve con nuevos ojos,
para buscar esas oportunidades de ayudar a los demás, sin preguntar el qué hay para mi,
todo está lleno de conexiones, dentro de un consciente colectivo,
las características en común hacen un grupo posible, pero son esas características diferentes las que nos hace mejores individuos.

Nosotros diseñamos el sistema,
el hacer dinero no es tan excitante como lo era antes,
demasiado poder llega a cada nueva generación,
la pregunta es ¿qué hacemos aquí ahora?,
podríamos estar cambiando el mundo.

Y tal vez lograr alguno que otro enemigo en el camino, que signifique que dejaste algo de ti en él que y algo de él estará en ti.

Seguramente nunca llegaré a ser un hombre rico, pero viviré lo suficiente como para contarle historias a mis nietos y para el día después, y el día después de ese día,
en realidad nunca seré pobre, solamente no tendré dinero, ser pobre es un estado mental y no tener dinero es temporal.

Temer menos, creer más, quejarme menos, respirar más, hablar menos, decir más, odiar menos, amar más,
cuando aprenda a amar en ese entonces aprenderé a vivir,
nada realmente importante ha sido logrado sin haber creído y soñado en ello.

Hacer rápido lo que no apura, para poder hacer con lentitud lo que apura,
las cosas grandes en la vida no se ven, por eso cerramos los ojos cuando nos besamos, lloramos y soñamos.

Las personas olvidarán lo que decimos, olvidarán lo que hicimos, pero jamás olvidarán lo que las hicimos sentir.

Uno al escribir, se reescribe;
esas líneas de expresión llevan a la mirada,
el mirar como un niño siempre,
los ojos cambian, nunca la mirada…

una carta a mi mismo, escrita en partes por varios años para dar sentido a algún movimiento interesante que llegaría, y que pensé probablemente le serviría a alguien más.

pit