UNICEF y sus banners humanos

Encuestadores de UNICEF

Es muy común, caminando por algunas calles de la Ciudad de México, toparse con grupos de chicos trabajando para UNICEF y su causa de sumar suscriptores. Esto no tiene nada de malo ni de particular, si no fuera la saña atroz con la que interactúan con los viandantes que por allí pasamos, y que ayer llegó (para mí) a un punto álgido de molestia.

Llevaba bastante tiempo sin ver a un amigo, y ahora que tengo mucho tiempo libre decidimos quedar para tomarnos un café. Una vez terminado, y mientras charlábamos esperando que trajeran nuestro coche del aparcamiento, se nos acercó una chica de UNICEF, generando una conversación como la que sigue:

Ella: “Hola, soy XCZDFDV” (no recuerdo el nombre)“, ¿cómo están?”
Amigo: “Hola, soy *Amigo*.”

XCZDFDV tiende la mano, mi amigo se la estrecha para saludar. Acto seguido, XCZDFDV me tiende la mano a mí, se la estrecho, y me pregunta:

Ella: “¿Y tu nombre es?”
Yo: “Perdona, no sé si nos has visto, pero estamos en medio de una conversación.”

Y visiblemente molesta, XCZDFDV se marchó, seguro que ciscándose en mis muertos o algo parecido, y con algo de razón porque no fui la persona más amable del mundo. Pero es que, amigos de UNICEF, pocas veces en la vida me había sentido tan interrumpido, y no por una persona, sino por uno de esos banners publicitarios que ocupan toda la pantalla de mi laptop cada vez que quiero ver algo. Eso son los chicos que tienen en la calle: Banners Humanos.

A ver si va a ser que, cuando la gente pasa de largo, no es por falta de solidaridad o interés, sino porque uno se siente en más peligro que Atreyu intentando cruzar el arco de la Esfinge en “Neverending story”.

No jodan.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

3 thoughts on “UNICEF y sus banners humanos”

  1. Yo amablemente le dije a uno de esos chicos de UNICEF en Polanco que no me interesaba, y me dijo que era una mala persona! JA JA JA.
    Era la tercera vez que me abordaban, ya me sabía el speech, no quería inscribirme y tenía prisa para llegar a una cita.

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