Uno a muchos y muchos a pocos

Carlos Pesina fue uno de los componentes de la primera generación de Digital Invaders, lugar donde conocí su blog Odio los jueves, de donde semanalmente (y en jueves) descargo los nuevos temas musicales propios y remezclados que allí publica.

Hace un par de semanas, imagino que regresando de viaje, publicó esta pregunta en su cuenta de Facebook, y ya se sabe que las preguntas de un conocido son un feroz Call-to-action para todos sus amigos…

Pesina pregunta

Las respuestas, como se puede ver, son insospechadas e imprevisibles. Y delirantes, quizá.

Respuesta a Pesina

Y como muchas veces en la vida se da esa particularidad de que algunos momentos ocurren en situaciones en las que dichos momentos son percibidos con una muchísima mayor sensibilidad, esta pregunta de Carlos ocurrió mientras discutíamos por teléfono acerca de lo valioso de que las pequeñas cosas de cada cual sean relevantes únicamente para esa persona y su entorno (lo que exponíamos desde aquí), contra la visión de que es mejor crear un solo contenido tan curioso e interesante que le resulte curioso e interesante a toda la multitud que puebla Internet, un fenómeno viral, vaya (lo que nos exponían desde el otro lado del teléfono).

Pensé entonces en si habría algún vídeo viral famoso que despertara en los amigos de Carlos una reacción de semejante velocidad y ocurrencia como la que ocurrió cuando se le ocurrió plantear semejante pregunta en su perfil de Facebook.

Y pensé, entonces, claro, en que de nuevo se demuestra cómo el modelo de Long Tail explica de forma racional cómo se puede distribuir un contenido, no una sola comunidad de 1 a muchos, sino en muchas pequeñas comunidades de 1 a unos pocos, como el día en que la gente le daba cabezazos a un teclado.

Porque claro, está muy bien decir que vas a hacer un “viral”, pero de ahí a que de verdad ese “efecto viral” ocurra hay un trecho enorme, que aparentemente siempre es cruzado (en la teoría) por los expertos en hablarle a las multitudes sin voz, que piensan que la audiencia actual es la misma que aquella para la que hacían sus anuncios de 30 segundos en televisión.

Y es que hacer algo que sea verdaderamente “viral” consiste una conjunción de factores que conforman una fórmula casi tan secreta como la de la Coca-Cola, y aún así es maravilloso cuando ocurre. Pero por muy viral que sea algo, nunca tendremos con ello el grado de conexión emocional como el que los amigos de Carlos tienen con el hecho de que disponga de $1.27 USD en un aeropuerto de Nueva York. O con que fuera a tener un hijo. O con que hoy fuera su primer día de trabajo. Todo eso es mucho relevante para los amigos de Carlos que la manufactura de una pieza pretendidamente “viral”, planeada y ejecutada por una marca y su agencia.

Quizá a las marcas y a sus agencias les haga falta pensar un poco menos en sí mismas y un poco más en Carlos y sus amigos.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people. I run a VR company.

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