Viviendo en una simulación

Shrike - Hyperion

Una de mis obras de ciencia-ficción favoritas (ya que ayer hablábamos de eso) es “Hyperion”. O mejor dicho, los cuatro libros de que se compone, que yo conocí porque Antonio Montero estuvo durante casi un año insistiendo en que tenía que leerlos.

La historia, que trata del viaje al planeta que da nombre a la obra de seis peregrinos de personalidades y orígenes muy dispares, me vino como anillo al dedo porque comencé mi lectura justo en la época en que supe por vez primera de Singularity University, un momento en la vida en que una cantidad gigantesca de información te atropella y te deja ligeramente malparado si no sabes cómo aterrizarla y dónde colocarla, tanto desde el punto de vista de utilidad como desde el punto de vista de tus esquemas morales.

En un universo hiperpoblado y tecnológicamente hiperdesarrollado (portales de teletransportación para personas que funcionan como enlaces de nuestra WWW, una capa física de datos llamada datasfera que pareciera la evolución de lo que nosotros llamamos “cloud”, cyborgs réplicas de humanos que prefieren ser seres de carne y hueso y han de elegir qué información de la datasfera quieren almacenar en sus discos duros internos -porque su capacidad es limitada como la del cerebro humano-, etc.), Hyperion es un planeta donde toda esa tecnología es aparentemente inservible.
Tras una serie de acontecimientos muy particulares, los seis peregrinos protagonistas (entre otros un sacerdote, una detective, un artista…) se dirigen hacia allí, confrontando por el camino lo que son con ese universo en el que les ha tocado vivir.

El relato de cada peregrino es increíble, pero mi favorito es el protagonizado por un soldado, un Coronel de nombre Fedmahn Kassad. En este mundo hipertecnológico las guerras ya no son batallas de carne y hueso, sino simulaciones de realidad virtual. Y es en una de esas simulaciones donde Kassad conoce al amor de su vida, una misteriosa mujer llamada Moneta. Tan prendado queda que se provoca una y otra vez el acudir a la batalla, pese al peligro, para intentar volver a verla.

La simulación de la realidad

Pensaba en ello hace unos días cuando me topé con este texto que relata el debate en el que, moderados por Neil deGrasse Tyson, varios físicos y filósofos se planteaban seriamente si vivimos o no en una simulación por ordenador:

Moderator Neil deGrasse Tyson, director of the museum’s Hayden Planetarium, put the odds at 50-50 that our entire existence is a program on someone else’s hard drive. “I think the likelihood may be very high,” he said.

If you, me and every person and thing in the cosmos were actually characters in some giant computer game, we would not necessarily know it. The idea that the universe is a simulation sounds more like the plot of “The Matrix” but it is also a legitimate scientific hypothesis. Researchers pondered the controversial notion Tuesday at the annual Isaac Asimov Memorial Debate here at the American Museum of Natural History.

Y yo no sé a ustedes, pero a mí me pareció muy lindo pensar que quizá todos seamos un poco como el Coronel Kassad.

Texto completo: Are We Living In a Computer Simulation?

PS: Ahora sólo queda saber cómo será la adaptación televisiva que de “Hyperion” está preparando Bradley Cooper

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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